Alejandro Magno Diccionario Bíblico Westphal Calmet

Nacido en el 356 a.C., murió en Babilonia en el 323, rey de Macedonia y conquistador de Asia. Tras derrotar a Darío III en Issus (333), entró en Siria y tomó Damasco, Sidón, Tiro y Gaza. Según Josefo, Alejandro, al marchar sobre Jerusalén, vio que la población de la ciudad salía a su encuentro, precedida por el sumo sacerdote; reconociendo en éste al que se le había aparecido en sueños y le había predicho la victoria, el soberano se postró; al entrar en la ciudad, ofreció un sacrificio y se mostró como un buen príncipe. Este episodio, desconocido por los historiadores Quinte-Curce y Arrien, debe considerarse legendario. Por otra parte, sin haber ido a Jerusalén, Alejandro pudo haber favorecido a los judíos, enrolados en sus ejércitos, o atraídos por él a Alejandría. Se le menciona en 1 Macabeos 1:1-7; 1 Macabeos 6:2. Se alude a él y a su imperio en Daniel 2:40; Daniel 7:7; Daniel 7:23; Daniel 8:5-8; Daniel 8:21; Daniel 11:3. Su papel esencial, desde el punto de vista de los judíos, es haberlos puesto por primera vez en contacto con la civilización griega. Desde el punto de vista de la acción providencial en la historia, hay que señalar que es a Alejandro Magno a quien se debe que el griego se convierta en una lengua hablada en todos los países civilizados al acercarse la venida del Mesías. El griego sucedió al hebreo como vehículo de revelación, haciendo que la propagación de la revelación fuera universal. El Nuevo Testamento fue escrito en griego; fue en griego donde tuvieron lugar las primeras grandes misiones evangélicas y se formó la primera teología cristiana.

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