Alerta mundial sobre la deuda de las empresas


SEVERIN MILLET

Para algunos, será el fermento de la próxima crisis. Para otros, el fenómeno revela sobre todo la acumulación de fragilidades dentro de la economía mundial. Desde la tormenta financiera de 2008, la deuda de las empresas no ha dejado de crecer en la mayoría de los continentes, lo que ha suscitado la preocupación de las principales instituciones internacionales.

En su nuevo informe sobre la estabilidad financiera, publicado el miércoles 16 de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace sonar a su vez la alarma: «En caso de una fuerte desaceleración, en el más sombrío de los escenarios, el 40% de la deuda corporativa de las ocho mayores economías, o sea 19 billones de dólares , estaría en riesgo de impago, más alto que el nivel visto durante la última crisis financiera», advierte.

Y por una buena razón: en el primer trimestre, la deuda total de las empresas (excluido el sector financiero) alcanzó un máximo del 91,4% del producto interior bruto (PIB) mundial, lo que supone un aumento de 20 puntos porcentuales en 20 años, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IFI), una organización de las principales instituciones financieras. Ahora es superior a la de los gobiernos (87,2% del PIB, 30 puntos más desde el año 2000), y a la de los hogares (59,4%, 16 puntos más).

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Por supuesto, la observación es muy diferente según el país. Pero también, en función de la solidez de la normativa que enmarca los préstamos, del estado de salud de las empresas afectadas, de la moneda en la que firmaron sus créditos y del canal a través del cual se endeudaron: bancos, mercados de bonos, fondos de inversión…

Operaciones a veces arriesgadas

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Además, la bajada generalizada de los tipos de interés, ligada en parte a la política monetaria acomodaticia de los bancos centrales, alivia considerablemente la carga de los reembolsos. Y de paso, permite que las pymes, que antes no tenían acceso al crédito bancario, puedan financiarse.

La otra cara de la moneda: el apalancamiento de los préstamos se utiliza cada vez más para financiar operaciones a veces arriesgadas, como las fusiones y adquisiciones en Estados Unidos, advierte el FMI. «Además, la calidad de la deuda se ha deteriorado considerablemente en los últimos años», afirma Ana Boata, economista de Euler Hermes. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la proporción de bonos con calificación BBB ha pasado del 30% en 2008 a más del 54% en la actualidad. Sin embargo, por debajo de este nivel, la probabilidad de quiebra se considera alta.

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