ALIMENTACIÓN MATERNA Y APOYO A LAS CAPACIDADES DE LOS PADRES PARA APOYAR EL DESARROLLO DEL RECIÉN NACIDO EN LA PRIMERA SEMANA DE VIDA

Programa

Esquema de la formación:

Dar la bienvenida a un recién nacido hoy en día es, sin duda, una experiencia emocionante para las familias, pero de gran novedad, y es, de hecho, un verdadero reto; y más aún porque el recién nacido presenta vulnerabilidades (bajo peso al nacer, prematuro tardío…)

Para empezar, el llanto es una fuente de angustia para la gran mayoría de los padres, para los que señala dolor o malestar, a veces incluso un capricho. La aparición de llantos intensos, sobre todo al final del día, a veces inconsolables, la falta de experiencia y apoyo de las personas que les rodean, y los consejos inaplicables o inadecuados, pueden minar la confianza de los padres en su capacidad para cuidar a su bebé y llevarles a comportarse de forma inadecuada o incluso peligrosa. Entre ellas, varias son responsables de la muerte o de patologías traumáticas de los bebés, a menudo irreversibles.

La Asociación Nacional de Centros de Referencia de Muerte Inoportuna (ANCReMIN) señala en 2017 que entre 100 y 150 muertes infantiles podrían evitarse con una adecuada prevención en cuanto a las condiciones de sueño, mientras que una reciente polémica llevó a la HAS a formar un grupo de trabajo para emitir recomendaciones nacionales sobre el tema, cuyo resultado se espera en 2018. Por su parte, la Caisse Primaire d’Assurance Maladie señala, en su página web ameli.fr, que hay que lamentar varios centenares de casos de bebés sacudidos cada año, cuyas condiciones de aparición son, en la mayoría de los casos, un adulto «exasperado por el llanto del bebé».

No se recogen cifras nacionales sobre las causas de las consultas en los servicios de urgencias pediátricas, pero los agentes coinciden en que muchas consultas están motivadas por padres preocupados por el llanto de su recién nacido, lo que en ocasiones lleva a la prescripción de fármacos (antiácidos, antirreflujo) cuya relevancia no ha sido evaluada. Algunos padres también informan de que utilizan jarabes para la tos (neurolépticos) por su cuenta para ayudar a su bebé a dormir. De forma menos grave y más extendida, los padres preocupados por el comportamiento de su bebé, que no entienden, lo atribuyen a su alimentación, introducen biberones de leche artificial o enriquecen el biberón con harina, pensando que así el bebé se calmará o «se dormirá». Otros establecerán rituales de sueño, que se sabe que causan trastornos del sueño en el segundo año. Por lo general, estos comportamientos perjudican el desarrollo del niño al crear dependencias, sin satisfacer las verdaderas necesidades emocionales y de desarrollo de los bebés. Además, minan el sentimiento de competencia de los padres.

Por otro lado, los datos de la literatura muestran que el respeto al sueño de los recién nacidos y los bebés mejora su desarrollo, favorece las interacciones con sus padres y participa en la prevención del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Por ello, es necesario observar con los padres las diferentes etapas del sueño de su bebé, algunas de las cuales se confunden fácilmente con la vigilia, y explicarles la importancia de respetar su sueño y sus ritmos. También es aconsejable en las unidades, organizar los cuidados de forma que se respete al máximo el establecimiento de los ritmos biológicos de despertar y sueño del recién nacido. Además, frente a los mensajes contradictorios que reciben los padres sobre las condiciones de sueño de su bebé en el contexto de la prevención de la MINA, es conveniente contar con mensajes claros, apoyados en los últimos datos de la literatura, para evitar conductas de riesgo durante la estancia o al regreso a casa.

Respecto a los recién nacidos vulnerables, datos franceses recientes – Combier & al. 2014 – , han demostrado que existe un gradiente en las tasas de hospitalización entre D28 y D365 de vida, directamente correlacionado con la edad gestacional al nacer para los bebés nacidos entre 35 y 39-41 SA. Los bebés nacidos a las 35 semanas de gestación tienen el doble de riesgo de ser hospitalizados al final del periodo neonatal (periodo neonatal no explorado) y hasta el final de su primer año de vida que los nacidos a término. Las causas de estas hospitalizaciones son, para el 40% de ellas, de origen infeccioso: infecciones respiratorias bajas, infecciones gastroentéricas graves e infecciones ORL (otitis media). Así, el periodo neonatal parece ser crucial para estos bebés, que encuentran mayores dificultades de puesta en marcha, sobre todo en lo que se refiere a la alimentación y, más concretamente, a la lactancia materna.

En definitiva, los profesionales sanitarios deben ser capaces de dar explicaciones concretas y no unívocas a las familias, para apoyarlas. Así, abordar las conductas del recién nacido en términos de apego y exploración promueve el reconocimiento del bebé como persona y permite una atención individualizada para satisfacer sus necesidades emocionales y de desarrollo a lo largo del tiempo. El apoyo a la lactancia materna, particularmente recomendado en el último Programa Nacional de Salud Nutricional – PNNS 2017-2021, en las unidades de atención o en el hogar, también implica y está intrínsecamente ligado a una mejor comprensión de los ritmos y necesidades emocionales del recién nacido y del bebé.

La información a las familias, así como a las personas de su entorno, la educación sanitaria y la atención individualizada son esenciales para apoyar a los padres en el cuidado de su hijo en las primeras semanas y meses de vida.

«Lo que realmente necesitamos son madres y padres que hayan conseguido creer en sí mismos. Estas mujeres y sus maridos forman los mejores hogares posibles en los que un niño puede crecer y desarrollarse. » D. Winnicott – El niño y su familia – 1949

Objetivos pedagógicos:

Al final de esta formación, el alumno debe ser capaz de:

  • Intentar una organización de los cuidados/actitudes profesionales que facilite la aparición de habilidades parentales para cuidar a su bebé durante la estancia en maternidad, neonatología, durante la llegada a casa y posteriormente: escucha, observación, empoderamiento
  • Observar conjuntamente con los padres los comportamientos de su bebé y promover su sensibilidad hacia su recién nacido
  • Observar conjuntamente con los padres los diferentes estados de despertar, del sueño del recién nacido e informarles de los beneficios de respetar el sueño del recién nacido y de las últimas recomendaciones relativas al colecho de su bebé
  • Informar a los padres sobre la posible aparición del llanto vespertino en relación con el establecimiento del ritmo día/noche con vistas a prevenir conductas de riesgo: Síndrome del bebé sacudido, comportamientos alimentarios inadecuados, prevención de los trastornos del sueño.
  • Observar al recién nacido para descifrar su lenguaje corporal, adaptar los cuidados en función de sus capacidades y habilidades y acompañar a sus padres en el cuidado de su pequeño
  • Establecer una organización de cuidados para los recién nacidos, especialmente los más vulnerables, en maternidad, unidad canguro y/o neonatología para facilitar su adaptación a la vida extrauterina y apoyar su mejor desarrollo posible. Acompañar a los padres en la práctica de los cuidados piel con piel y los cuidados canguro

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