Artículo (Español)

Cuando Barack Obama asumió el cargo en 2008, la comunidad armenio-americana estaba exultante. Las principales organizaciones políticas armenias de Estados Unidos le apoyaron ardientemente contra el republicano John McCain y algunas, incluso ya en las primarias demócratas, contra Hillary Clinton. Se le considera un amigo de los armenios, tanto por su postura como senador de Illinois como por sus declaraciones y promesas de campaña. Por ello, la mayoría de los armenios-estadounidenses están especialmente entusiasmados en 2008, y están convencidos de que la elección de Obama abrirá una nueva era para su causa y conducirá al tan esperado reconocimiento oficial por parte del Estado estadounidense del genocidio armenio de 1915 y, más allá de eso, permitirá reequilibrar la política turco-armenia de Washington, ampliamente considerada como pro-turca. Tras el éxito de la candidatura de Obama-Biden en las urnas, dejaron que su alegría estallara. En un artículo del 5 de noviembre de 2008, titulado «Una victoria para todos», el diario armenio-estadounidense Asbarez explica: «La victoria de Obama es especialmente conmovedora para la comunidad armenia debido al reiterado compromiso del candidato Obama con ella y a sus promesas sobre las relaciones entre Estados Unidos y Armenia y el reconocimiento del genocidio armenio. Las dos principales organizaciones del lobby armenio-estadounidense también acogen públicamente y con entusiasmo estos resultados…

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