Coches de colección: ¿qué perspectivas tiene esta inversión de pasión?

En los últimos meses, Covid-19 no ha escatimado en el mercado de vehículos de colección, que ha sido un verdadero tema de inversión desde hace algunos años. El Índice Hagi es una prueba de ello. Rastreando la evolución de los precios de los coches excepcionales, muestra descensos del 4,23% para los Porsches antiguos (entre diciembre de 2019 y finales de mayo de 2020), del 2,47% en Mercedes-Benz y del 3,76% en el lado de Lamborghini.

En medio de este descenso generalizado, sólo una marca seduce: Ferrari. Los coches con el caballo rampante muestran incluso una sujeción casi insolente. Según el índice Hagi, sus precios han subido una media del 15,2% desde principios de año.

La vuelta de Ferrari en 2018

¿Debemos deducir de esto que los modelos de la marca son una inversión anticrisis? Ciertamente, los expertos han destacado en repetidas ocasiones el potencial de ciertas producciones de Módena debido a su extrema rareza y a su prestigioso pasado. En este caso, el fenómeno es, sobre todo, de puesta al día. Hay que recordar que después de algunos años buenos, los precios de Ferrari cayeron alrededor de un 12% en 2019. Un movimiento tanto más espectacular cuanto que el año pasado otras marcas como Porsche y Mercedes-Benz han limitado la rotura con un descenso simbólico de las cotizaciones (1%).

Los antiguos Ferrari han borrado por tanto sobre todo los meses de descalabro y han vuelto así a niveles de precios similares a los contabilizados a finales de 2018.

Precaución para el futuro

Por supuesto, los aficionados y coleccionistas miran sobre todo lo que viene y el impacto que podría tener la crisis económica que se avecina. Tras años de precios disparados (los precios se dispararon un 16,8% de media anual desde finales de 2008 hasta finales de 2016), el mercado de coches de colección ha entrado claramente en una fase de consolidación. Tras su cuasi estancamiento en 2017 y 2018, los precios cayeron un 6,8% de media en 2019.

Es difícil en estas condiciones y a la vista del entorno económico esperar milagros del lado de los vehículos antiguos. Algunos observadores siguen siendo bastante cautelosos por el momento. Por supuesto, los modelos más excepcionales (a menudo por encima del millón de euros) parecen estar a salvo de un giro brutal gracias a su rareza y/o su historia. Un activo para Ferrari.

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Habiéndose beneficiado de una moda más reciente, el segmento de los «youngtimers»(vehículos más populares y nuevos) podría en cambio sufrir. Pero es sobre todo en los vehículos intermedios donde reside la gran incertidumbre (los que valen varias decenas de miles de euros o incluso más de 100.000 euros). No son lo suficientemente exclusivos a los ojos de los entusiastas adinerados, pero están fuera del alcance del público en general, y se dirigen a una clientela que podría verse tentada a recortar en este ámbito. En resumen, este segmento parece estar ahora al borde del abismo. Por no hablar del hecho de que la crisis podría ahuyentar a los coleccionistas «oportunistas», que se han visto seducidos en los últimos años por el dinamismo del mercado.

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