¿Cómo engañar a la desesperación?

El Concepto de la angustia (1844) y el Tratado sobre la desesperación (1849) de Kierkegaard son dos textos fundadores del existencialismo. Inspiraron, entre otros, a Ibsen, Heidegger y Sartre, quien retomó la angustia como el sentimiento que mejor describe al hombre enfrentado a su libertad.

«La angustia es el vértigo de la libertad», declara Kierkegaard. ¿La angustia, la desesperación, esos estados de tristeza que atenazan la existencia, no tienen nada que enseñarnos sobre lo que significa ser libre? Para Kierkegaard, la angustia pone al hombre frente a su libertad como un niño que descubre por primera vez el sentimiento de existir.

Por una hora, aceptemos soportar esta angustia. Quizás en la clave, se encuentre el secreto de nuestra libertad.

El texto del día

«Podemos comparar la angustia con el vértigo. Cuando el ojo llega a sumergirse en un abismo, uno tiene vértigo, que proviene tanto del ojo como del abismo, pues uno podría no haber mirado. Del mismo modo, la angustia es el vértigo de la libertad, que nace porque la mente quiere plantear la síntesis y la libertad, sumergiéndose entonces en su propia posibilidad, agarra en ese momento la finitud y se aferra a ella. En este vértigo se hunde la libertad. La psicología no va tan lejos y se niega a explicar más allá. En el mismo momento todo cambia, y cuando la libertad se levanta, se ve como culpable. Es entre estos dos momentos donde se produce el salto que ninguna ciencia ha explicado ni puede explicar. El hombre que se vuelve culpable en la angustia, su culpa es lo más ambigua posible. La angustia es un fracaso femenino en el que la libertad se desvanece, y psicológicamente la caída siempre tiene lugar sólo en un estado de fracaso; pero al mismo tiempo la angustia es lo más ferozmente personal, y ninguna manifestación concreta de la libertad es tan celosa del yo como lo es la posible de cualquier concreción. (…) En la angustia esta egoísta infinidad de posibilidades no nos tienta, como cuando nos enfrentamos a una elección, sino que nos hechiza y nos inquieta con su dulce ansiedad. «

– Sören Kierkegaard, El concepto de angustia, Tel Gallimard, p.224

Lecturas

– Sören Kierkegaard, El concepto de angustia, Tel Gallimard, p.224

-Sören Kierkegaard, Tratado sobre la desesperación, Gallimard, 1849

Extracto

– Adaptación de la novela homónima de Pierre Drieu la Rochelle, Louis Malle, 1963

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