CONFLICTO

La educación es siempre una cuestión de poder en la medida en que se trata, concomitantemente con la reproducción biológica de los individuos, de la reproducción cultural, en el sentido más amplio, de la sociedad. En los conflictos que los hombres (y las mujeres) protagonizan, transmitir los conocimientos, los objetivos, las esperanzas… a las generaciones futuras es la única forma que tienen los seres mortales de garantizar que esos conocimientos, esos objetivos, esas esperanzas… se perpetúen.

Durante mucho tiempo se confundió la transmisión social del conocimiento (y de los hábitos de vida) con la transmisión biológica de la herencia parental, perpetuando así las divisiones sociales a lo largo de jerarquías bien establecidas. Sólo recientemente, entre los siglos XVIII y XX especialmente, y sobre todo en Occidente, los debates sobre la herencia social dan paso a los debates sobre la transmisión del conocimiento independientemente de las cuestiones biológicas.

Cada uno por su lado, sociólogos como Mohamed CHERKAOUI y André PETITAT, constatan la imposibilidad de distinguir una coherencia científica, una lógica acumulativa en el desarrollo de la sociología de la educación. Aunque se intente definir el campo de la educación como centrado en los fenómenos escolares, aunque no se deba excluir de su campo de interés el estudio de las relaciones entre la escuela y otras instituciones, el lugar de la familia, los aspectos políticos y económicos, es difícil tener una visión de conjunto. Sin duda, esto es precisamente el resultado de la existencia de intensos conflictos en torno a la educación, siendo la cuestión del lugar de la religión sólo uno de los aspectos más virulentos.

André PETITAT centra su elección de análisis de la sociología de la educación en cuatro aspectos, fuertemente occidentales, ya que están marcados tanto por la secularización como por el cuestionamiento de las tradiciones (la transmisión «palabra por palabra», valor por valor del patrimonio cultural):

– el desencanto y la racionalización desarrolla el conocimiento científico en detrimento de otros tipos de conocimiento;

– la legitimación trascendente de los órdenes y de las clases agudizan el recurso a las legitimaciones biológicas en su opinión. «La consecuencia de esto es un cuestionamiento siempre recurrente de la relación entre la herencia interna (biológica) y la externa (educativa). Con cada crisis de la sociología y la educación, se reaviva esta línea de fuego congénita, con el grueso de los sociólogos defendiéndose de las invasiones hereditarias que amenazan su territorio.»

– Las sociedades occidentales (y occidentalizadas) quieren ser sociedades en perpetua transformación, lo que da lugar a la formación de «paradigmas contradictorios», anclas «de los clivajes más vivos y sensibles de la sociología de la educación». Predominan dos polos. Por un lado, una visión evolutiva de la historia hace prevalecer la diferenciación de las funciones integradas; por otro, las transformaciones proceden, por el contrario, de las tensiones y conflictos entre los grupos sociales.»

– Las sociedades «modernas» tienden a pensarse a sí mismas «desde el punto de vista de los individuos y de sus relaciones». En los círculos educativos se están formando tendencias «liberales» que reducen la educación a la formación de un conjunto de vendedores y compradores autónomos y tendencias socializantes y/o moralistas que dan a la sociedad o a una clase particular, preeminencia sobre el individuo.

Desde Émile DURKHEIM, con La educación moral hasta Samuel BOWLES/Herbert GINTIS con La escolarización en la América capitalista, desde Pierre BOURDIEU/Jean-Claude PASSERON con Los herederos o La reproducción hasta muchos otros, los autores se sitúan en un amplísimo campo de paradigmas.

Se trata a menudo, desde visiones muy diferentes de la naturaleza humana, de la naturaleza del niño y de la sociedad, de elaborar críticas, a menudo apoyadas en encuestas estadísticas, y de proponer pedagogías que pueden querer preparar, muy contradictoriamente, para una competitividad económica o para una liberación social… La gran mayoría de los sociólogos se centran en el sistema escolar y, dentro del sistema social, en el microcosmos social que existe en el aula. La relación cara a cara entre el profesor y los alumnos, y más recientemente la dinámica entre los alumnos, es objeto de innumerables estudios, iniciados por las distintas instituciones escolares o realizados por investigadores independientes o vinculados a movimientos sociales. La cuestión del fracaso escolar, a deconstruir en el vasto movimiento de «democratización» y «masificación» del conjunto, o la cuestión de la violencia escolar, movilizan a menudo las energías más que los diversos conflictos que pueden existir entre la familia y la escuela (todavía un tema central cuando domina la economía rural), entre los niños y los padres, entre las diferentes instituciones que se oponen en el mundo de la educación.

Mohamed CHERKAOUI comienza su análisis de la sociología de la educación con el contenido del cambio social que muchos quieren iniciar desde la educación. «Es esencialmente en los períodos políticos críticos cuando se siente con fuerza la necesidad de transformar el sistema educativo. Así, los revolucionarios de todas las tendencias exigen un cambio en la institución educativa que esté a la altura de su ambicioso deseo de construir una nueva sociedad sobre las ruinas de la antigua. Ya sea una sociedad nacionalsocialista, una sociedad socialista o una sociedad liberal la que se quiere establecer, se trata de posibilitar una socialización que ancle los principios morales y los conocimientos técnicos. La constatación de las dificultades de imposición de los modelos sociales que hacen tanto los regímenes que se autodenominan socialistas (la persistente cuestión de la desigualdad escolar o del fracaso escolar) como los regímenes que quieren forjar hombres nuevos (de tipo fascista, por ejemplo, pero afortunadamente su corta existencia no les permitió remediarlo…) o incluso los gobiernos adheridos a los principios de la economía capitalista generan cantidades de estudios y propuestas.

La mayoría de los estudios parten precisamente de la intención de mejorar el sistema escolar, teniendo en cuenta a menudo más datos sociológicos (clase social de los padres de los niños, grado de cualificación técnica, riqueza y pobreza de las familias) que datos propiamente pedagógicos (actitudes respectivas de profesores y alumnos, tipos de aprendizaje…). Por ejemplo, los estudios de Raymond BOUDON (L’inégalité des chances) se centran en la puesta en evidencia de la estructura de dominación y de la estructura meritocrática, en relación con la movilidad social.

Los estudios más interesantes sobre el microcosmos escolar se sitúan, sin embargo, en este último nivel, que considera precisamente en detalle los conflictos que mezclan aspectos individuales y aspectos de la dinámica de grupo. Afortunadamente, hay una tendencia importante en los estudios en este sentido: la eficacia de la enseñanza suele ir acompañada de la consideración de muchos «microconflictos» dentro del aula.

Un intento de clasificar los conflictos en la educación puede hacerse considerando los fenómenos sociales y los fenómenos psicológicos, tanto por separado (ya que implican metodologías muy diferentes) como de forma cruzada, teniendo en cuenta que en primer lugar hay objetivos sociales en juego:

– conflictos de dirección ideológica y política de la educación:

– conflictos de pedagogías;

– conflictos entre niños (por el propio hecho de que la educación se haga en un conjunto colectivo) y conflictos entre adultos y niños (conflictos generacionales).

Estos ser considerados dentro de conflictos más amplios que involucran mayormente a los adultos, pero no siempre exclusivamente.

Por último, la cuestión educativa no es sólo una cuestión escolar. En un mundo en el que los mensajes audiovisuales prácticamente abarrotan el espacio colectivo, en un mundo también en el que la transmisión de conocimientos de cualquier tipo sigue pasando por la familia, las influencias psicológicas y morales, e incluso las transmisiones técnicas, están muy diversificadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *