Curso

1-Disección aórtica
Se trata de una afección extremadamente grave pero entre 50 y 100 veces menos frecuente que el infarto de miocardio. Este diagnóstico sólo debe hacerse si un paciente con dolor torácico constrictivo grave tiene un electrocardiograma normal.
Es muy importante no pasar por alto el diagnóstico de disección aórtica, pero esta preocupación no debe retrasar el tratamiento y, en particular, la realización de una reperfusión eficaz para la inmensa mayoría de los pacientes ingresados con síndrome de dolor torácico hiperálgico cuyo electrocardiograma indica el diagnóstico de infarto de miocardio.
El diagnóstico de disección se evocará por tanto:

  • en presencia de un dolor torácico de tipo infarto
  • cuyo electrocardiograma es normal
  • especialmente si el dolor tiene radiación dorsal
  • si el terreno es sugestivo (síndrome de Marfan, hipertensión). El diagnóstico puede orientarse por la observación de un soplo diastólico, asimetría tensional, abolición de un pulso periférico. Se confirmará mediante ecografía transesofágica o angioscanner.

2-La pericarditis aguda puede provocar un intenso dolor torácico de tipo infarto. El diagnóstico se orientará por:

  • la noción de un síndrome gripal en los días precedentes
  • un dolor aumentado por la inspiración y variable con la posición del tórax
  • una fiebre contemporánea al dolor y un síndrome inflamatorio claro y precoz
  • el hallazgo de fricción pericárdica.
  • Los signos eléctricos de la pericarditis no incluyen una onda Q, los trastornos de repolarización son difusos, sin topografía coronaria y sin signos de espejo.
  • La ecografía cardíaca no encuentra alteraciones cinéticas segmentarias y a veces (pero no constantemente) derrame de líquido pericárdico.
  • 3-Algunos síndromes abdominales agudos y especialmente la pancreatitis aguda pueden simular un infarto con dolor torácico y trastornos de la repolarización electrocardiográfica. Los marcadores biológicos, la ausencia de alteraciones cinéticas en la ecografía cardíaca y las imágenes abdominales permiten, por lo general, realizar el diagnóstico.
    4-Algunas embolias pulmonares graves pueden provocar un dolor torácico de tipo infarto debido al sufrimiento de un ventrículo derecho sometido repentinamente a una resistencia a la eyección muy fuerte. El diagnóstico se establece por el contexto clínico, la existencia de disnea y de un efecto de derivación gaseosa, la presencia de hipertensión pulmonar y la repercusión del ventrículo derecho en la ecografía y, finalmente, el angioscanner.

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