El día que murió David Bowie: una narración

Tan pronto como se anunció su muerte, las redes sociales se pusieron en marcha, llenando a su manera el vacío creado por su ausencia.

Lunes, 7:55 am. Agarramos nuestro teléfono inteligente sentado en la mesita de noche con una mano, con la cabeza todavía pegada a la almohada. Dirección Facebook. La noticia está ahí, entre un artículo que enumera «10 maneras de ser feliz» y un vídeo de gatitos: David Bowie ha muerto a los 69 años. Aturdido.

Abrimos nuestro segundo ojo, y buscamos el error. El mensaje es, efectivamente, de la cuenta oficial del cantante: «David Bowie ha muerto hoy en paz, rodeado de su familia, tras una valiente batalla de dieciocho meses contra el cáncer. (…) os pedimos que respetéis la privacidad de sus seres queridos durante su momento de dolor».

Su hijo, Duncan Jones, lo confirmó en Facebook y Twitter, publicando una foto de su padre llevándolo a hombros cuando era un bebé, con la cabeza ligeramente inclinada, sonriendo hacia el objetivo: «Lo siento y es muy triste decir que esto es cierto. No estaré en línea por un tiempo. Os quiero a todos»

A las 8 de la mañana y 46 segundos, mientras en France Inter, Patrick Cohen deslizaba la noticia en el telediario de Marc Fauvelle, Facebook y Twitter ya se desbordaban de homenajes: en cuatro horas se habrán publicado 1,6 millones de tuits con la mención «David Bowie».

David Cameron, Kanye West, Pharrell Williams…

En 2016, la muerte de un ídolo se vive y se comparte en las redes sociales. Tenemos que reaccionar, y rápido. A las 8:17 horas, el primer ministro británico David Cameron tuiteó: «Crecí escuchando y viendo al genio del pop David Bowie. Era un m

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