El peso del peso cubano

Cuba, históricamente, ha apostado por la soberanía. Desde su formación como nación, los independentistas han valorado la urgencia de esta condición para hacer frente a las ansias intervencionistas de cualquier otro Estado.

En nuestro tiempo, ante los retos digitales impuestos por la apropiación indebida de datos privados, la cibervigilancia y la proliferación de fake news, insistimos en la necesidad de la soberanía tecnológica, basada en el uso y desarrollo de software de código abierto, el activismo contrahegemónico, la producción industrial, la seguridad y la gestión del Estado.

Como parte de nuestro desarrollo, también hemos defendido la soberanía monetaria.

Con el proceso de unificación monetaria, Cuba mantendrá el peso cubano (taza) como principal moneda en circulación en el país, según anunció el miembro del Buró Político del Partido, Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación de los Lineamientos y el Desarrollo, el 20 de diciembre de 2013, en sesión plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Aparecido en 1994, en medio del contexto desfavorable provocado por la desaparición del campo socialista y el endurecimiento del bloqueo, el peso convertible cubano (cuc) desaparecerá.

Indefinidos conceptos

«La defensa de la moneda nacional garantiza la soberanía monetaria», señala a Granma Karina Cruz Simón, especialista de la Dirección de Estudios Económicos del Banco Central de Cuba.

Sin embargo, advirtió, «no tiene sentido tener una moneda nacional y que luego se afecten sus funciones como moneda, con un gasto excesivo o una cantidad en circulación muy superior a la que realmente se necesita en la economía, lo que puede desencadenar distorsiones.

«Lo ideal sería poder gestionar una moneda nacional y, sobre todo, contar con instrumentos monetarios útiles en momentos de crisis como el covid-19. «

PUNTOS ESTRATÉGICOS DEL PESO CUBANO (CUP)

El 8 de noviembre de 2004 ha sido calificado como un día histórico, con la introducción del cuc en los centros comerciales y de servicios del país, pues esta medida nos permitió gozar de total soberanía monetaria. Esto también permitió que el Banco Central de Cuba (bcc) mantuviera un estricto control sobre la emisión monetaria y la cantidad de monedas cubanas en circulación en el país.

Pero más de 30 años de dualidad monetaria han creado una situación complicada y el país ha acumulado muchos problemas.

Entre los efectos negativos causados por el tipo de cambio retenido de 1 cuc x 1 cup en el sector público está el relacionado con que los productos y servicios exportados en cup se han vuelto menos rentables.

También se desalentó la sustitución de importaciones debido a que los costos de los bienes y servicios importados eran más bajos y, comparativamente, los productos nacionales para los insumos para la producción y el consumo nacional eran más caros.

Las distorsiones aparecieron en las cifras presentadas para los estados financieros, por lo que no pudieron ser utilizadas como una herramienta de gestión eficaz. Además, las imprecisiones en la información relacionada con la realización de estudios de viabilidad y la evaluación económica de las inversiones también han provocado una falta de claridad en la visión económica y financiera para una adecuada toma de decisiones a todos los niveles.

Ante este panorama, el doctor Joaquín Infante Ugarte, Premio Nacional de Economía, considera, en varios artículos especializados, la unificación monetaria y la devaluación de la taza como una «decisión histórica».

La devaluación, señala, «eliminará la contradicción ficticia de que el aumento de las exportaciones y la sustitución de importaciones (que son beneficiosas para el país porque aumentan el ingreso de divisas), son al mismo tiempo malas para las empresas porque aumentan sus pérdidas en taza, lo que determinará que el aumento de las exportaciones y la sustitución de importaciones se conviertan en una obligación del plan y un compromiso político.»

También se espera que esta medida aumente el ingreso total de divisas del país, debido a que estimulará financieramente a las empresas y a sus trabajadores a través del aumento de las exportaciones.

De igual forma, se espera este probable impacto sobre los precios en pesos cubanos de los productos comercializados que, a su vez, no tendrán el excesivo peso de las actuales importaciones de bienes y servicios, debido a la revalorización del costo en pesos cubanos de los insumos y bienes importados. Además, se podrá determinar con mayor precisión la competitividad internacional de los fondos exportables y de los productos y servicios sustitutivos de las importaciones, y habrá una medición más objetiva de los indicadores macroeconómicos como el Producto Interno Bruto, el ingreso nacional, los indicadores de la balanza de cobros y pagos, el Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado.

Pero, sobre todo, habrá una sola moneda, el peso cubano, que tendrá una fuerza liberadora ilimitada en nuestro país. Una sola moneda oficial, con un tipo de cambio único para todos los sectores y la población.

Hechos interesantes sobre el peso cubano (copa)

La dualidad monetaria en Cuba comenzó el 7 de noviembre de 1914, cuando la Gaceta Oficial notificó la creación del peso cubano y la continuidad de la circulación del dólar como moneda de curso legal y fuerza liberatoria ilimitada.

La moneda cubana se imprimió primero en Estados Unidos y luego en los países del antiguo campo socialista. Desde 1995, se imprime en el territorio nacional.

La circulación del peso cubano (cup) y del dólar se interrumpió, el 22 de diciembre de 1948, con la aprobación de una ley del Banco Nacional de Cuba (bnc) que establecía el peso cubano como única moneda con curso en el territorio nacional.

En 1994, el Banco Central de Cuba (bcc) autorizó la circulación del peso convertible (cuc), equivalente al dólar.

A mediados de 2003, se retiró el dólar de la circulación en el sector público y sólo se permitió la circulación de dos monedas nacionales: el peso cubano (cup) y el peso cubano convertible (cuc).

En 2004, el Banco Central de Cuba (bcc) extendió esta medida al comercio minorista.

Dentro del contexto:

Cuba no dolarizará su economía

Dentro del contexto: Cuba no dolarizará su economía

La Estrategia Económica y Social de Cuba no prevé que en el futuro aumentemos las ofertas en moneda libremente convertible (mlc), explicó el viceprimer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, durante la Mesa Redonda televisada del miércoles 14 de octubre, en la que participó junto al titular de la Comisión Permanente para la Implementación de los Lineamientos y el Desarrollo, Marino Murillo Jorge, para responder a las opiniones e inquietudes de la población sobre el orden económico de la nación.

A la pregunta de por qué, si queremos salir de una moneda única, seguimos abriendo tiendas en mlc (moneda de libre convertibilidad), Gil Fernández respondió que la razón radica en el complejo contexto financiero y de abastecimiento que vive Cuba, especialmente desde 2019.

La situación de desabastecimiento del mercado minorista se debe, desde el año pasado, principalmente al endurecimiento del bloqueo, a la falta de combustible y a los efectos en los ingresos del turismo sin vuelos ni cruceros, dijo el ministro, que calificó la medida de «indeseable pero necesaria».

Aseguró que los mercados desabastecidos no son fuentes de ingresos.

La industria nacional, con capacidad de producción instalada y que no puede producir por falta de financiación, no participa en la economía informal o paralela, y corre el riesgo de no crecer.

Estamos ante un escenario inusual: refuerzo del bloqueo, cierre de fronteras desde marzo, impacto en los ingresos generados por las exportaciones…, recordó, y destacó la necesidad de que la población del país comprenda esta situación tan especial.

La concepción del reordenamiento monetario es que el país opere con una sola moneda: el peso cubano, subrayó, y por eso esta medida de abrir tiendas en mlc es transitoria, adaptada a los momentos actuales.

Como medida, agregó, está dando resultados que permiten a la industria nacional participar, reponer los mercados con recursos propios y obtener divisas.

La estrategia no pretende de ninguna manera dolarizar la economía, dijo. En el futuro tenemos la intención de mantener una sola moneda: el vaso, que es la moneda en la que se pagan los salarios y en la que se venden los productos a precios minoristas y mayoristas. Por otro lado, no podemos predecir cuánto tiempo durarán estas tiendas, ya que estamos atravesando un momento excepcional, que es de transición, concluyó.

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