¿En qué fase se encuentra la construcción del Flying Clipper?

Casi cuatro años después de que Star Clippers lo encargara al astillero croata Brodosplit, el mayor yate de crucero tradicional del mundo, inspirado en el France II de cinco mástiles botado en Burdeos en 1911, sigue sin estar operativo.

Inicialmente prevista su entrega para el verano de 2017, el Flying Clipper sufre un importante retraso. Se espera que su debut sea este año. Pero, muy cauteloso porque ya salió escaldado de la difícil construcción hace 20 años de su anterior barco, el Royal Clipper, el armador sigue sin adelantar ninguna fecha para la puesta en marcha de su nuevo buque insignia.

El grueso de las dificultades que ha encontrado este proyecto, tan atípico como técnicamente complejo, parece sin embargo superado. Botado en junio de 2017, el buque de 8770 toneladas de arqueo bruto, de 162 metros de eslora y 18,5 metros de manga, comenzó sus pruebas de mar el pasado noviembre. Con el fin de comenzar con las pruebas para comprobar la propulsión, la maniobrabilidad, los niveles de ruido y vibración o el equipo de seguridad.

Lanzamiento de Flying Clipper en Split en junio de 2017 (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

Lanzamiento de Flying Clipper en Split en junio de 2017 (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

El Flying Clipper durante sus primeras pruebas de mar en noviembre (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

El Flying Clipper durante sus primeras pruebas de mar en noviembre (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

El Flying Clipper durante sus primeras pruebas de mar en noviembre (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

El Flying Clipper durante sus primeras pruebas de mar en noviembre (©: BRODOSPLIT VIA CROATIA WEEK)

El barco, sin embargo, ha completado esta campaña sin sus mástiles, que ahora serán instalados. Habrá cinco de ellos, que soportarán hasta 35 velas para una superficie total de 6350 m². Según Brodosplit, «el barco está destinado principalmente a la navegación y más del 80% de las operaciones se realizarán a vela». Esto constituiría una tasa de uso de la propulsión eólica extremadamente alta para un yate de crucero. En condiciones ideales de viento, y bien maniobrado, el Flying Clipper podría, según sus diseñadores, alcanzar una velocidad de 20 nudos. Evidentemente, el barco está equipado con un sistema de propulsión clásico, tal y como exige la normativa y por razones operativas obvias, para respetar el horario de sus cruceros. Para ello, está equipado con dos generadores diésel, dos motores eléctricos y dos líneas de eje, así como una hélice de proa para aumentar su maniobrabilidad. La velocidad en las máquinas será de 16 nudos.

Al igual que todos los transatlánticos construidos desde 2010, el Flying Clipper cumple con las normas SRTP (retorno seguro a puerto), que exigen una mayor redundancia de los sistemas para que, en caso de avería o desastre, pueda regresar a un puerto por sus propios medios y, al mismo tiempo, ofrecer un mínimo de comodidad a los pasajeros, en una distancia de casi 2.000 millas.

(©: BRODOSPLIT)

(©: BRODOSPLIT)

Al margen de los aspectos técnicos y de la integración de los mástiles, la vela y los sistemas de manipulación, que requerirán más pruebas una vez instalados, una de las principales cuestiones al final de la obra es el acabado de los espacios interiores. Están especialmente pensados para combinar el lujo tradicional con la modernidad.

Atrio en tres cubiertas con el restaurante del Flying Clipper (©: BRODOSPLIT)

Atrio en tres cubiertas con el restaurante del Flying Clipper (©: BRODOSPLIT)

El Flying Clipper, que cuenta con un casco de acero y una cubierta recubierta de teca, estará equipado con 150 camarotes (incluyendo 34 suites con balcón y cuatro suites del propietario), lo que le da una capacidad de 300 pasajeros, atendidos por 150 miembros de la tripulación (alojados en 74 camarotes). Equipado con un servicio de Wifi en todo el barco, éste contará con un restaurante en dos cubiertas, dos salones (incluido un piano bar), una biblioteca, un pequeño Spa, un bar al aire libre, tres piscinas (la mayor tendrá un volumen de 50 m3), así como una plataforma que se desplegará en la popa para que los pasajeros puedan bañarse en el mar y disfrutar de los deportes acuáticos. Para ello, habrá salas dedicadas a albergar diversos equipos (kayaks, esquís acuáticos, equipos de buceo, etc.) y el buque llevará seis embarcaciones ligeras, incluidas cuatro semirrígidas. También se utilizarán cuatro grandes lanchas para trasladar a los pasajeros a tierra cuando el barco esté anclado.

Biblioteca del Clipper Volador (©: BRODOSPLIT)

Biblioteca del Clipper Volador (©: BRODOSPLIT)

Suite del propietario del Clipper Volador (©: BRODOSPLIT)'armateur du Flying Clipper (© : BRODOSPLIT)

Suite del propietario del Clipper Volador (©: BRODOSPLIT)

Con este nuevo barco, Mikael Krafft, propietario de Star Clippers, ve culminado un sueño que albergaba desde hace tiempo. Marinero desde la infancia y amante de los grandes veleros de antaño, este empresario y armador sueco fundó hace casi 30 años Star Clippers, una línea de cruceros única que opera con réplicas de los galgos de mar que surcaban el mundo a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus dos primeros barcos fueron el Star Clipper y el Star Flyer, goletas de 111 metros, 170 pasajeros y 74 tripulantes, que salieron de los astilleros belgas de Gante en 1991 y 1992.

El Star Clipper (©: STAR CLIPPERS)

El Star Clipper (©: STAR CLIPPERS)

El Royal Clipper (©: STAR CLIPPERS)

El Royal Clipper (©: STAR CLIPPERS)

Entonces estaba el impresionante Royal Clipper, una barca de cinco mástiles de 134 metros, 227 pasajeros y 106 tripulantes. Diseñado según el modelo del famoso Preussen alemán (1902), fue entregado en 2000 por los astilleros polacos de Gdansk.

Desde entonces, Mikael Krafft había estado trabajando en un proyecto aún más ambicioso: construir una versión moderna del France II, botado en noviembre de 1911 en las Forges et Chantiers de Gironde en Burdeos y puesto en servicio dos años más tarde. Una barca de cinco mástiles de 142 metros, la mayor de la época, equipada con dos motores y que aseguraba en particular el transporte del níquel de Caledonia. Su carrera terminó prematuramente tras encallar en el arrecife de Ouano en 1922.

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