Entender los fundamentos de la oclusión venosa de la retina

La oclusión venosa de la retina (OVR) es la segunda causa más común de pérdida de visión por trastornos vasculares de la retina. La OVR es un tema popular entre los investigadores de hoy en día, que intentan descubrir nuevas y eficaces opciones de tratamiento para esta afección potencialmente irreversible.

Sobre la OVR

La oclusión de las venas retinianas se produce cuando hay una obstrucción en las venas que llevan la sangre fuera de la retina. Hay dos tipos principales de OVR: la oclusión de la vena central de la retina (OVCR) y la oclusión de la vena ramificada de la retina (OVR).

La OVCR se produce cuando hay una obstrucción en la vena central. Aunque es un tipo menos común de OVR, supone el riesgo más significativo de pérdida de visión.

La OVR se produce cuando hay una obstrucción en las venas retinianas más pequeñas. Es aproximadamente tres veces más común que la OVCR.

En ambos tipos de OVR, no hay manera de revertir la obstrucción -sólo opciones de tratamiento para prevenir una mayor oclusión en las venas ópticas. Además, el trastorno puede causar otras afecciones oculares que pueden conducir a la pérdida de la visión.

Causas y factores de riesgo

Hay varias afecciones preexistentes y factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de la oclusión venosa de la retina. En los casos de arteriosclerosis, la OVR se asemeja a un «derrame ocular»: las arterias que rodean las venas de la retina se endurecen y ejercen presión sobre ellas, lo que provoca un coágulo y restringe el flujo sanguíneo fuera del ojo.

Otros factores de riesgo son la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol alto, el tabaquismo y la edad.

Síntomas

Ambos tipos de OVR tienen síntomas similares, incluyendo visión borrosa y pérdida repentina de la visión, que es indolora para el paciente.

Con la OVCR, también puede experimentar una visión nublada, distorsionada, deformada u ondulada. Además, podría perder la vista.

Diagnóstico

Para diagnosticar la oclusión venosa de la retina, es probable que su optometrista u oftalmólogo realice pruebas para obtener una visión en profundidad de su sistema ocular.

Prueba de agudeza visual: evalúa su vista con una tabla de Snellen. Esta prueba suele realizarse en su examen ocular rutinario.

Examen de ojos dilatados: utiliza gotas especiales para dilatar sus pupilas, lo que permitirá al médico examinar su retina y nervio óptico más de cerca.

Angiografía con fluoresceína (AF): toma imágenes del ojo para examinar el flujo sanguíneo en la parte posterior de la retina.

Tomografía de coherencia óptica (OCT): toma imágenes transversales de la parte posterior del ojo y mide el grosor de la retina.

Opciones de tratamiento

Los tratamientos están destinados a controlar las condiciones de salud subyacentes que causaron la obstrucción inicial y a prevenir complicaciones posteriores de la oclusión. Algunas opciones pueden ser las siguientes:

Fármacos antiangiogénicos: evitan el crecimiento de vasos sanguíneos anormales en la mácula, que pueden causar edema macular y pérdida de visión, al dirigirse al factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF).

Implantes oculares intravítreos de esteroides: liberan esteroides que pueden reducir la inflamación en la parte posterior del ojo, lo que puede ayudar a prevenir más daños en la mácula.

Fotocoagulación con láser: sellar cualquier zona en la que los vasos sanguíneos se filtren y afecten a la vista.

Medidas preventivas

Aunque algunos factores de riesgo y causas son incontrolables, el manejo de los aspectos que puede controlar podría prevenir la OVR. Por ejemplo, hacer ejercicio, mantener un peso saludable y dejar de fumar podría ayudar a mejorar el flujo sanguíneo y, por tanto, reducir las posibilidades de desarrollar el trastorno.

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