Esclerosis múltiple y diabetes: nueva esperanza terapéutica

Investigadores franceses acaban de demostrar que las enfermedades autoinmunes podrían tratarse con éxito con dosis bajas de interleucina 2.

Por Martine Pérez

Publicado el 30/11/2011 a las 18:50

Todos los pacientes sin excepción respondieron al tratamiento con interleucina 2. No se observaron efectos secundarios significativos.'a été observé.
Todos los pacientes sin excepción respondieron al tratamiento con interleucina 2. No se observaron efectos secundarios significativos. M. Spencer Green/AP

Los grandes descubrimientos en medicina a veces son el resultado del encuentro de dos mundos que se cruzan y se iluminan mutuamente para abrir una nueva perspectiva.

Los profesores David Klatzmann, codescubridor del virus del sida, y Patrice Cacoub, jefes del departamento de bioterapia y del departamento de medicina interna, respectivamente, del Hospital Pitié-Salpêtrière (París), llevan años trabajando, pero no desde el mismo ángulo, en las enfermedades autoinmunes, las afecciones relativamente comunes que se caracterizan por la autodestrucción de tejidos no obstante sanos. En estas enfermedades, el organismo comienza a producir células y anticuerpos contra sus propios componentes. Es el caso de la diabetes de tipo 1, en la que las células secretoras de insulina del páncreas son aniquiladas progresivamente; la esclerosis múltiple por autodestrucción de las vainas de mielina que protegen las neuronas del sistema nervioso central, ciertas enfermedades renales…

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Los profesores Klatzmann y Cacoub plantearon la hipótesis de que una gran parte de las enfermedades autoinmunes se caracterizaban por mecanismos inmunológicos comunes, y en particular por una deficiencia de ciertos glóbulos blancos, las células T reguladoras. Sospecharon que el tratamiento con un fármaco, la interleucina-2, podría normalizar estos linfocitos. Y sobre todo, consiguieron curar a 10 pacientes con una rara enfermedad autoinmune, la vasculitis relacionada con la hepatitis C, sólo gracias a pequeñas dosis de interleucina 2.

Los resultados de su trabajo, publicados este jueves en la revista médica más prestigiosa, la New England Journal of Medicine (NEJM) , abren nuevas perspectivas en casi todas las enfermedades autoinmunes. Sin embargo, esto aún no se ha corroborado en términos concretos. Pero si nuestros dos investigadores están convencidos de estar escribiendo un nuevo capítulo de la medicina moderna, no son los únicos que creen en ello. Otros especialistas franceses están empezando a suscribirlo y están dispuestos a participar en otras pruebas. Los estadounidenses, en este mismo número de la revista NEJM, dan un golpe de efecto con otro estudio igualmente positivo sobre la interleucina 2.

Un descubrimiento que pasó desapercibido

La historia comienza en 1995, cuando un científico japonés descubre un nuevo tipo de glóbulos blancos, las células T reguladoras, cuya ausencia provoca enfermedades autoinmunes en ratones. Este descubrimiento pasó relativamente desapercibido en su momento. En 2003, investigadores estadounidenses entienden que los niños con el síndrome de Ipex, una enfermedad rara responsable de múltiples enfermedades autoinmunes, tienen una ausencia total de estas células T.

En 2004, los equipos de Klatzmann y Cacoub muestran que los pacientes con una forma rara de vasculitis autoinmune asociada a la hepatitis C tienen una deficiencia de células T reguladoras. Cuando la hepatitis C se cura con antivirales, estas células T reguladoras aumentan y la vasculitis desaparece. Por desgracia, no todos los casos de hepatitis C se curan con los antivirales. Pero, ¿podemos revertir la vasculitis en pacientes con hepatitis C resistente a los antivirales aumentando las células T reguladoras?

La interleucina 2 (IL2), descubierta hace 30 años, es un factor de crecimiento capaz de estimular otros tipos de células T (las llamadas células asesinas), utilizado hoy en día contra el cáncer de riñón y el melanoma maligno en dosis elevadas. Hace unos años, los científicos observaron que los ratones que carecían del gen de la interleucina 2 padecían enfermedades autoinmunes. Y no tienen células T reguladoras.

Resultados sorprendentes

«Entendimos entonces que la interleucina 2 era un factor de supervivencia para las células T reguladoras, que a su vez están implicadas en las enfermedades autoinmunes», relatan los profesores Klatzmann y Cacoub. De ahí nuestra idea, en 2007, de probar dosis bajas de IL2 en la vasculitis autoinmune relacionada con la hepatitis C en 10 pacientes con 4 cursos a intervalos de tres semanas, con dos dosis diferentes para establecer la mejor dosis».

Los resultados publicados el jueves en el NEJM son impresionantes desde el punto de vista biológico con, para todos los pacientes, una recuperación espectacular de las células T reguladoras, pero sobre todo una desaparición de la púrpura y las ulceraciones cutáneas, de la afectación renal. Todos los pacientes sin excepción respondieron al tratamiento. No se observaron efectos secundarios significativos. «Si estamos tan entusiasmados», insisten los dos expertos, «no es sólo por la eficacia del tratamiento en este entorno restringido, sino sobre todo porque nuestro trabajo abre una vía terapéutica prometedora en todas las enfermedades autoinmunes».»

El concepto está por demostrar en el amplio y fragmentado marco de las enfermedades autoinmunes que afectan a cientos de miles de personas tanto en neurología (esclerosis múltiple) como en reumatología (poliartritis), endocrinología (diabetes) o nefrología… El laboratorio de Klatzmann ya demostró que la interleucina 2 podía curar a ratones con diabetes tipo 1. Se está llevando a cabo un ensayo sobre la diabetes insulinodependiente, y hay otros previstos para otras enfermedades. La entusiasta Assistance publique des Hôpitaux de Paris ya ha aceptado participar en la financiación de otros estudios.

Aprenda más:

«Diabetes tipo 1

«Esclerosis múltiple

«Artritis reumatoide

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