Forma – Artes plásticas. La forma y el estilo. Curso de pintura al óleo.

1 – LA FORMA

Entendamos este término en un sentido amplio de significado, incluyendo las nociones de carácter, trazo, arabesco o purificación, peso, orientación, etc.

Para construir un estilo personal, el dibujante o pintor debe tomar conciencia de las formas que le gustan y que mejor corresponden a su deseo de expresión, practicará deformaciones leves o acentuadas para adquirir un estilo personal y probar la potencia expresiva de la forma.
– la noción de carácter designa la forma geométrica más próxima a las utilizadas en el dibujo. Por ejemplo, el dibujo de Rafael se centra en un entramado de formas redondas, lo que dota a sus temas de una gran suavidad. El estilo de Modigliani se basa en formas ovoides estiradas en longitud, que dan una impresión de austeridad. El arte precolombino hace mucho uso del cuadrado o del rectángulo a los ángulos ligeramente redondeados, lo que le da aires de sólido hieratismo…
Se podrían multiplicar los ejemplos. El artista que desee afinar su ojo considerará los dibujos y las pinturas en función de este aspecto fundamental y, sobre todo, tratará de sentir la expresión que se desprende de cada elección realizada por el artista.

Superiorarriba a la izquierda, una máscara inca cuyas formas son esencialmente cuadradas, lo que le da una apariencia de estabilidad. A la izquierda, abajo, un retrato de Modigliani, las formas son ovoides, tanto que los hombros se someten a esta lógica formal, todo lo que se estira verticalmente se alarga mientras que las orientaciones cercanas a la horizontal (ojos, boca…) se acortan. A la derecha, una Virgen de Rafael; las formas interiores son redondeadas en su estructura y detalles, lo que hace que las figuras desprendan mucha suavidad y sensualidad.

Para sintetizar todo esto, se podrían establecer las siguientes relaciones entre las formas y lo que suelen expresar, entendiendo que el más mínimo cambio aportará un matiz en su poder expresivo, por ejemplo, un triángulo con el vértice apuntando hacia abajo no dará la misma impresión que si la base está anclada horizontalmente y un vértice apuntando hacia arriba. Síntesis:

– círculo = suavidad, ternura, flexibilidad, movilidad…
– cuadrado = estabilidad, inmovilidad, solidez, hieratismo…
– triángulo = agresividad, dinamismo, movimiento…
– polígono = rebote, sacudida, vacilación…
– …

Para ver algunas ilustraciones de esto, PINCHA AQUÍ y cierra la ventana para volver a estas páginas.
Los ejemplos de esta página sugieren un buen ejercicio a realizar para liberarse de la sumisión a la representación fiel e imponer la propia marca sobre un tema. Para aconsejar a todos aquellos que siguen sometidos a la apariencia de las cosas y no han encontrado aún su estilo personal. Dibujantes, pintores, ceramistas… serán los más beneficiados.

– El trazo
Es la huella que deja en el soporte el accesorio utilizado para dibujar o pintar (lápiz, pincel, cálamo..) y por el gesto de quien lo sostiene. La misma forma circular puede trazarse, por ejemplo, mediante una línea limpia con un compás, sin la más mínima rebaba, o mediante una línea impresa con diversos materiales con un pincel o cualquier otro accesorio que lo permita, aunque signifique fabricar uno mismo una herramienta particular e inesperada.
Con un lápiz común sobre una hoja de papel común, el trazo tomará diferentes apariencias según la velocidad del gesto, la fuerza del soporte, la firmeza o el temblor de la mano, etc.
Un cambio de soporte y de accesorio enriquecerá aún más los recursos para hacer aparecer diversos trazos.
Así, según las corrientes artísticas y los artistas, veremos aparecer trazos que colaborarán a crear estilos particulares.
Tenga en cuenta que al sujetar un pincel cerca de la virola (parte metálica que sujeta la punta) se obtienen trazos diferentes que si se sujeta el pincel por el extremo del mango. Será incluso diferente si el mismo pincel se sostiene «al este», en vertical, o como un bolígrafo, si se sostiene en la mano izquierda cuando se es diestro y viceversa, etc. Para experimentar. Sobre todo, no te conformes con el traje de siempre que es de todos y que a veces es pobre para conseguir lo que aspiramos y para valorar nuestro trabajo.

Para tomar conciencia de la responsabilidad de un trazo en la expresión que emerge de un sujeto, basta con tomar un lápiz o un bolígrafo y trazar dos líneas, la primera después de haberse impregnado de un pensamiento de bienestar, de relajación, de distensión y la otra contactando en nosotros mismos con un sujeto de irritación, de cólera, ya sea una persona o un acontecimiento. Compara los dos trazos y fíjate en la expresión que transmite cada uno.

Enfrente, a la derecha, un trazo realizado con bolígrafo sobre papel Bristol. La línea es fina, limpia, regular, controlada… Desprende una cierta delicadeza.

Abajoarriba, dos dibujos de Picasso, el primero de la izquierda es de 1923, el segundo de la derecha de 1963.El primero se dibujó con una línea clara, fina y controlada, sin titubeos, el segundo con una línea gruesa, irregular y ligeramente oscilante. El trazador asume aquí una parte importante de la responsabilidad de la apariencia del estilo.

Aquí, a la izquierda, una línea dibujada con un «rotulador japonés» (=marcador de pincel) sobre papel de acuarela. La línea está texturizada, su material podría evocar un hilo de lana, es de varios grosores, borrosa… Aparece como un elemento natural y depende de una parte del azar; parece más crudo que la línea trazada con un bolígrafo.

Nótese que el término «huella» es muy utilizado por los practicantes de cierto arte contemporáneo hasta el punto de convertirse en un lugar común (preocupación de un arte que teme no dejar ninguna…) pero aquí, la palabra se utiliza más en el sentido de marca, huella.

– ¿Arabesco o depuración?
El arabesco es una línea sinuosa que da movilidad y vida a un contorno, su carácter puede ser flexible, afilado, cuadrado… Recuerda la movilidad de la escritura y colabora como ella, con todas sus posibles variaciones, a producir el estilo personal.
Su uso corresponde generalmente a un temperamento extrovertido, respondiendo a la necesidad de liberar una energía interior.

En el lado opuesto, el contorno depurado evita el arabesco para dar a la forma un rigor y una legibilidad cercana a la de la geometría. Estas fórmulas favorecen una estilización con un dibujo más medido, controlado, pero también más frío. En general, corresponden a un temperamento introvertido.

Entre estas dos tendencias extremas se encuentra toda una paleta de variaciones que las combinan, haciendo que a veces domine una, y a veces la otra.

En general, el principiante inseguro no se aventura en el arriesgado juego de los arabescos, «purifica» sus formas, lo que las acerca a los torpes patrones indicados anteriormente. Es cierto que para tratar la anatomía con contornos ondulantes hay que conocer bien el cuerpo, de lo contrario se transformará en ondulaciones flácidas y gratuitas, o hay que saber observar bien un modelo. Al principio, es fundamental practicar el registro de cada matiz, de cada modificación que puede presentar un contorno y para ello no hay que tener miedo de elegir modelos con contornos complejos.

Comparar, por ejemplo, los contornos serpenteantes y dinámicos del dibujo en Rubens con la «línea» clara y fija en Ingres y entenderemos la responsabilidad de este elemento en la apariencia del estilo.


Rubens, «Las tres gracias».

Ingres, «La Fuente».

– Impresión de peso.
Una forma puede parecer más grande o más pequeña o más o menos esbelta. Si parece pesado, impondrá su presencia por su masa, parecerá sólido, monumental, aunque su tamaño no sea muy importante. Una forma ligera dará una impresión aérea, más móvil y frágil. Podemos comprobar la influencia de estas características en los dos ejemplos siguientes; a la izquierda una escultura de Moore, a la derecha, Giacometti. Al primero le gusta «sentar» sus volúmenes sólidamente, el segundo prefiere darles una impresión de movilidad.

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Sugerencia de ejercicio

Elige un tema, personaje o animal. Tratarlo de dos maneras muy diferentes y opuestas respetando esta idea de peso:
1 – Afinando fuertemente su masa, haciéndolo muy esbelto, fino, ligero, frágil…
2 – Dándole volúmenes gruesos, pesados, sólidos…
No hace falta decir que serán necesarias transformaciones o adaptaciones de las formas del objeto. A veces se purifican o eliminan los detalles, mientras que otras veces se amplían. No tengamos miedo de ser creativos.

– Orientaciones (direcciones).
Sólo hay tres categorías de orientaciones: horizontales, verticales y el infinito número de inclinaciones. Experimentamos el efecto físico y psicológico de estas tres categorías todo el tiempo cuando estamos tumbados, de pie o caminando, corriendo o cayendo.

Las horizontales expresan descanso, estabilidad, calma…
Las verticales expresan equilibrio momentáneo, ascenso, impulso…
Los oblicuos son las orientaciones más dinámicas, evocan el movimiento, un desequilibrio, la caída…

Estas tres orientaciones están a nuestro alrededor, en nuestros interiores, en nuestras ciudades, en la naturaleza, a menudo de forma caótica. El artista que pinta la naturaleza pondrá orden en este caos visual o se arriesgará a producir una obra también caótica, lo hará en función de sus intenciones expresivas.
Una orientación oblicua a la izquierda suele exigir otra que la compense a la derecha, no necesariamente de la misma importancia, pero un porte sistemático a uno u otro lado suele dar la impresión de un desequilibrio incómodo. A calificar según el caso.

Una composición desprenderá una impresión diferente según domine una u otra de estas orientaciones.
Podemos ver a continuación ejemplos extraídos los tres de la pintura americana del siglo XX, y medir la influencia de las orientaciones en el clima que impregna una obra.


Edward Hopper (1942)

Grant Wood (1930)

George Bellow (1909)

Las horizontales, muy marcadas, dan esa sorprendente sensación de calma, algunos dirían desolación, que reina hasta altas horas de la noche, acechada sólo por algunos raros noctámbulos. ¿Calma precaria? Soledad…

La austeridad surge aquí del uso de la vertical. Formas esbeltas a las que la vista frontal añade más fijación. Si consideramos también las expresiones «inexpresivas», encontramos este lado altivo que vincula este cuadro al espíritu gótico.

Los oblicuos se prestan con toda naturalidad a traducir un tema deportivo cuando los protagonistas son captados en plena acción. Los oblicuos que forman los cuerpos de los boxeadores y del árbitro expresan bien la potencia del enfrentamiento y las energías gastadas por cada uno. Todo ello se ve reforzado por los contrastes de luz y el vigor de la pincelada.

– Características opuestas.
Es un enfoque altamente creativo y plásticamente interesante para trabajar con formas en pares de rasgos opuestos. Por ejemplo, un círculo puede ser nítido o difuso, grande o pequeño, abierto o cerrado, liso o relleno de materia, de contorno fino o grueso, entero o dividido, pesado o ligero, opaco o transparente, etc.

El cuadro de Kandinsky que vemos a continuación declina las formas sombreándolas por características opuestas, lo que da mucha vida a la composición.

De este cuadro, Vamos a añadir algunas características más a las mencionadas anteriormente, pero puedes probar por ti mismo de antemano para descubrir todas las posibles:

Recto/curvo, rígido/flexible, largo/corto, entero/incompleto, aislado/agrupado, único/múltiple, rodeado por una línea/rodeado por una zona de color, claro/oscuro, frío/cálido, tono puro/gris neutro, plano/graduado, claro/superpuesto, geométrico/libre, valores cercanos/valores contrastados, etc.

De ti depende encontrar más…

Kandinsky, «amarillo – rojo – azul» (1925).

Hay que tener en cuenta que, aunque este principio se aplica especialmente bien a una pintura abstracta, también puede enriquecer el vocabulario formal de una pintura figurativa.

Para profundizar en este tema, lea «dibujo y forma» de Itten.

Un consejo general muy importante.

En un proceso creativo, hay una etapa de importancia primordial, y es la etapa de dibujar o abocetar, del natural, del documento o de la imaginación. Esta etapa puede ser rápida, más rápida en todo caso que el trabajo de pintura. Practicándolo con regularidad, uno podrá variar las fórmulas, multiplicar los experimentos relativos a la composición, la precisión del trazo, el estilo, etc. Uno se librará del miedo a hacerlo mal. Tener miedo de perder un dibujo es mucho menos estresante que tener miedo de perder un cuadro. Esta etapa es la más creativa en muchos sentidos, la que nos permite progresar más rápido y probar experimentos que nos ayuden a ir más allá de nuestros límites. Es la que nos permite resolver las dificultades y superar las torpezas que, sin ella, siempre empañarán el resultado del cuadro. ¡Cuántos cuadros no encontramos en Internet de aficionados o incluso a veces de profesionales, que exhiben errores de anatomía o perspectiva, pesadez en el dibujo!

Disfrutemos del dibujo, creemos pilas de hojas llenas de bocetos más o menos pulidos, llenemos cuadernos de dibujo, centrando nuestro interés en uno o dos puntos concretos del tema: la materia de un muro, el movimiento de los pliegues, la estructura del volumen de un follaje, los valores de los distintos planos de un paisaje, las curvas y contracurvas en los contornos de una nube, etc.

Así construiremos un repertorio de formas en nuestra disertación que enriquecerá el vocabulario plástico a nuestra disposición durante el trabajo más elaborado y logrado de la pintura.

El carácter de la forma. Ejemplos >

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