Herpes: ¡cuidado con el herpes genital durante el embarazo!

Ordinariamente benigno y bastante común, el herpes genital puede ser peligroso en las mujeres embarazadas y especialmente para sus bebés por nacer. Estar bien informado de los riesgos es esencial para un manejo óptimo.

¿De qué estamos hablando?

Los virus del herpes 1 y 2 entran en la zona genital o en la mucosa oral a través de la piel y pueden permanecer inactivos hasta que un acontecimiento (por ejemplo, un descenso de la inmunidad) interviene para despertarlo y hacer que suba a la superficie de la piel para ser excretado. La mayoría de las veces se transmite de hombre a mujer. En muchos casos, el herpes genital no causa síntomas. La excreción del virus puede ser asintomática, sin embargo, la transmisión es posible.

¿Qué pasa con la transmisión de madre a hijo?

El 5% de las mujeres en edad fértil tienen antecedentes de herpes genital y alrededor del 2% de las mujeres se infectan durante el embarazo Por lo tanto, es importante conocer los modos de transmisión de madre a hijo. Inapropiada en el 90% de los casos, la infección por el virus del herpes hominis puede provocar el aborto, la muerte en el útero, la prematuridad o la infección neonatal en las mujeres embarazadas durante la infección primaria.

El niño puede verse afectado a lo largo del embarazo por la vía transplacentaria cuando se trata del virus del Herpes tipo 1 (responsable de las infecciones localizadas por encima del ramillete de vesículas alrededor de la boca) y con mucha más frecuencia en el momento del parto por el virus del Herpes tipo 2 (responsable de la vulvovaginitis genital).

Factores de riesgo especiales:

  • Ruptura prematura de la bolsa de agua de más de 6 horas
  • Una monitorización interna
  • Una infección primaria. La infección materna que data de menos de 1 mes
  • Después del parto, la contaminación puede ser a través de la madre o del entorno (lesiones labiales). Una transmisión nosocomial es rara.

    Complicaciones en el recién nacido:

    La enfermedad comienza unos días después del nacimiento. El herpes neonatal es temido por los médicos por su curso a menudo grave. La forma septicémica se asocia con una erupción cutánea vesicular, una alteración del estado general, ictericia, hemorragias, un bazo e hígado grandes, trastornos neurológicos y respiratorios (disnea, cianosis…). La infección puede ser mortal.

    Hay formas septicémicas curables pero con riesgo de secuelas secundarias.

    El tratamiento es esencialmente preventivo. Consiste en realizar una cesárea en caso de infección genital herpética local antes de la rotura espontánea de las membranas. El tratamiento precoz del recién nacido con aciclovir ha mejorado mucho el pronóstico evitando en muchas ocasiones la progresión a meningoencefalitis.

    ¿Es posible prevenir la infección por herpes durante el embarazo?

    La prevención de la infección primaria materna pasa por evitar el contacto directo con una persona que muestre un brote infeccioso. Los exámenes de rutina no son útiles. Si el médico detecta un riesgo durante el embarazo, es necesario realizar un examen virológico.

    ¿Qué gestión?

    En caso de infección primaria o infección inicial:

    • Se recomienda el tratamiento de la embarazada con fármacos antivirales (aciclovir o valaciclovir)
    • Si se encuentran lesiones durante el parto, se debe realizar una cesárea, a menos que la bolsa de aguas lleve más de 6 horas rota, sin lesiones se puede realizar el parto por vía vaginal.
    • En caso de infección primaria de más de 1 mes, el parto puede tener lugar por vía vaginal si el episodio ha sido tratado.
      • En caso de recidiva: si el episodio ha sido tratado durante más de 7 días, la cesárea no es obligatoria. Por debajo de eso, debe ser discutido.

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