La Carta del Día del Ciudadano

El Día del Ciudadano es ante todo un estado de ánimo: hacer cosas juntos para vivir mejor juntos. Al federar las energías positivas, este evento pretende fomentar la creación de vínculos entre los habitantes y reunir a todos los actores de un territorio (habitantes, asociaciones, cargos electos, empresas, servicios municipales…). Al darles voz y promover su experiencia, crea las condiciones para su cooperación, desde el diseño hasta la ejecución de proyectos conjuntos (obras de mejora del entorno vital, renovación de instalaciones, proyectos culturales, etc.). De este modo, da a todos la oportunidad de convertirse en actores. Esto promueve la ciudadanía activa y contribuye a la apropiación por parte de todos del bien común.

Más allá de un acontecimiento puntual, el Día del Ciudadano se propone crear una dinámica de convivencia promoviendo un sentimiento de pertenencia y orgullo y permitiendo construir una relación diferente, basada en la confianza, el respeto y el intercambio, entre los habitantes, los agentes económicos, las asociaciones locales, los cargos electos y los servicios municipales. La ayuda mutua, la solidaridad, el intercambio de habilidades y experiencias es, por tanto, la columna vertebral de esta jornada.

  • El funcionamiento se basa en el voluntariado. Por lo tanto, todo el mundo es libre de participar.
  • Permite la implicación de todos los habitantes (independientemente de la edad, el sexo, el origen, la extracción social o las creencias) en un espíritu de igualdad que favorece la puesta en común de las competencias.
  • Por contribuir a generar una convivencia sostenible, el Día del Ciudadano es una declinación concreta de la fraternidad.

Los principios fundamentales del Día del Ciudadano

Para garantizar el espíritu, el éxito y la sostenibilidad del Día del Ciudadano, es recomendable aplicar ciertos principios como:

  • Implicar a los ciudadanos durante y antes de los proyectos.
  • Escucha y fomenta la confianza para favorecer la iniciativa.
  • Implicar a todos los habitantes en una perspectiva intergeneracional.
  • Implicar a los cargos electos: al igual que la comunidad se convierten en acompañantes y facilitadores de la iniciativa ciudadana.
  • Valora a todos los participantes.
  • Permite la apropiación por todos del bien común.
  • Buscar la integración de los nuevos residentes.
  • Buscar el refuerzo y no la competencia económica.
  • Favorece el buen humor y la convivencia, sobre todo organizando un momento de
    convivencia (comida, aperitivo…).

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