La epidemia de sobredosis en EEUU alcanza un nuevo pico


Los servicios de emergencia tratan de reanimar a un hombre con sobredosis de opioides en Salem, Massachusetts, EEUU, el 9 de agosto.
Los servicios de emergencia intentan recuperar a un hombre de una sobredosis de opioides en Salem, Massachusetts, Estados Unidos, el 9 de agosto. BRIAN SNYDER / REUTERS

Más mortal que los accidentes de tráfico o las armas; más devastador que el sida o el crack en sus peores años. La epidemia de sobredosis que asola Estados Unidos ha alcanzado un nuevo pico y se está extendiendo a todos los segmentos de la población, según las cifras oficiales publicadas en diciembre por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

En consecuencia, en 2016 murió una persona cada ocho minutos por sobredosis. De las 63.600 víctimas, más de 42.000 sucumbieron a una sobredosis de opioides, en gran parte obtenidos por prescripción médica, lo que supone un aumento del 28% respecto al año anterior.

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Y 2017 se perfila igual de sombrío. Tanto es así que las autoridades sanitarias estadounidenses relacionan ahora estas muertes con una de las estadísticas más preocupantes de las últimas décadas: la esperanza de vida de los estadounidenses ha disminuido por segundo año consecutivo, un fenómeno que no se veía desde principios de los años sesenta. Otras dos razones ayudan a explicar esta tendencia: la enfermedad de Alzheimer y los suicidios.

La migración a las ciudades

La edad de las víctimas de sobredosis acentúa este descenso de la esperanza de vida, que es bastante raro en los países desarrollados. De hecho, los más afectados son los que tienen entre 25 y 54 años. En 2016, el número de muertes entre personas de 25 a 34 años incluso aumentó casi un 30% en un año. Y lo que es más preocupante, se está produciendo una curva similar entre los jóvenes de 15 a 24 años. Según los expertos, la epidemia se está extendiendo, por tanto, a poblaciones que antes estaban más salvadas.

Aunque los hombres blancos y los amerindios que viven en zonas rurales siguen siendo los más afectados, el perfil de las víctimas está cambiando. Al igual que en el caso de los hombres, el número de mujeres afectadas se ha triplicado con creces en quince años. Lo más importante es que las cifras de 2016 muestran un aumento masivo del número de muertes en la comunidad afroamericana y en las zonas urbanas. Antes considerado un mal extendido en los campos pobres de Estados Unidos, que afectaba a las poblaciones blancas con acceso a las recetas médicas, la plaga está migrando a las ciudades.

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Así, el número de muertes por sobredosis entre los negros que residen en condados urbanos ha experimentado un aumento del 41% en un año, mientras que en las mismas zonas, el incremento fue sólo del 19% entre los blancos. Otra diferencia notable en esta categoría de población es que los más afectados son los hombres de 45 a 64 años.

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