Las grandes expediciones (Parte 2)

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Hernán Cortés

Los descubrimientos de Cristóbal convirtieron a España en una potencia colonial que rivalizaba con Portugal. El Tratado de Tordefillas, firmado en 1494, definió una línea de demarcación que pasaba a 2000 km al oeste de las islas de Cabo Verde.
España tendría las tierras al oeste de la misma, Portugal al este.

Los españoles querían conquistar las tierras americanas para encontrar oro. Se enfrentaron a civilizaciones, los aztecas en México y los incas en Perú.
Fue Hernán Cortés quien invirtió México entre 1519 y 1521.

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Francisco Pizarro

Para el Perú, fueron Francisco Pizarro y Diego de Almagro quienes lo conquistarían entre 1532 y 1537.
Asimismo, estas conquistas llevaron a la desaparición de estas civilizaciones y casi el 95% de la población desapareció.

Pero todas estas pérdidas no pueden atribuirse únicamente a la violencia y la barbarie. En efecto, los conquistadores no desean destruir estos pueblos porque los necesitan para extraer las codiciadas riquezas.
La causa probable de esta fuerte pérdida demográfica sería más bien la introducción involuntaria por parte de los europeos de enfermedades infecciosas como la gripe, el resfriado común, el sarampión o la viruela.

El sistema inmunitario de los pueblos americanos no es eficiente estas plagas. Estas enfermedades afectarán principalmente a los niños.
Ante este déficit de mano de obra, los españoles recurren a la trata de negros llevándolos a América.
A diferencia de los portugueses que sólo están de paso en los puestos comerciales que poseen, los españoles se asientan en las tierras descubiertas, sometiéndolas a España.
Así nace un nuevo pueblo: los criollos.

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