Limitación de cuervos

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Cría de cuervos
Período de anidación: de marzo a julio.
Número de nidadas: una puesta.
Número de huevos: de 3 a 6 huevos de color verde azulado con manchas grises y marrones.
Incubación: de 16 a 18 días (hembra).
Nido: el nido es una estructura masiva hecha de ramas, reforzada con tierra, forrada con ramitas y paja. El grajo también suele reutilizar nidos antiguos.
Tipo de caja nido: no utiliza cajas nido.
Vuelo: 32 a 33 días.
Emancipación: 60 días.
Plumaje juvenil: 6 a 8 meses.
Primera nidificación: 2 años (a veces 1 año)
Métodos de cría
Hemos visto que el huevo debe mantenerse a una temperatura bastante cercana a la del cuerpo del ave adulta, pero como las plumas están dotadas de notables propiedades aislantes, las manchas de cría se desarrollan en la parte ventral del cuerpo de la mayoría de las aves de cría. Se trata de zonas de piel desnuda que se hinchan como consecuencia de la afluencia de sangre. Los patos, los cormoranes y los alcatraces no tienen parches de cría: en los dos primeros grupos, las hembras se arrancan el plumón del pecho para forrar el nido donde los huevos estarán calientes. El piquero incuba con sus patas palmeadas. La familia de megápodos de Oceanía ha «inventado» una forma única de incubación: sus huevos se mantienen calientes depositándolos en un gran montículo de material vegetal en descomposición que los dos pájaros de la pareja han construido y que sustituye al calor parental. Al aumentar o disminuir el grosor del montículo, regulan cuidadosamente la temperatura del nido. Durante la incubación, los huevos deben girarse una o dos veces al día para que el calor se distribuya uniformemente y para que las membranas del embrión no se adhieran a la cáscara. Algunas aves, como la gallina, lo hacen con el pico y otras con las patas. Los embriones suelen soportar ligeros escalofríos, y cuando la incubadora se ausenta para comer, no sufren excesivamente. Pero son muy sensibles a las temperaturas extremas, por lo que en algunas situaciones hay que proteger los huevos del sol. Si el tiempo es cálido, los patos, por ejemplo, ponen plumas mullidas sobre sus huevos cuando abandonan sus nidos, a menudo expuestos. Algunas aves costeras, como los grajos, humedecen su vientre para enfriar sus huevos. Los embriones son menos sensibles al frío que al calor, especialmente antes de que comience la incubación. Los huevos se enfrían cuando se interrumpe la incubación, pero esto no suele ser letal, y son pocas las aves que incuban sin interrupción. Los periodos de cría están regulados por los cambios de temperatura: por ejemplo, se ha registrado que las hembras del chochín invernal (Troglodytes troglodytes) crían durante una media de 14 minutos antes de una interrupción cuando la temperatura era de 15 grados, pero sólo 7,5 minutos cuando la temperatura era de 30 grados. Reparto de papeles Generalmente, los dos sexos comparten el cuidado de la incubación, pero la hembra realiza la mayor parte del trabajo. En el chorlito de vientre negro (Charadrius morinellus), el macho es el único incubador. En los somormujos, el macho y la hembra se reparten el trabajo a partes iguales, por lo que cada uno tiene tiempo libre para buscar comida. Cuando la hembra es la única que incuba, el macho le lleva comida y la defiende: es el caso de las rapaces. A veces el macho no se ocupa de la incubación ni de la alimentación de su compañera, y esto ocurre sobre todo en especies monógamas como el luchador variado (Phylomachus pugnax). En esta última, hay una diferencia de coloración entre el macho y la hembra: esta última tiene una librea modesta que la hace menos visible, pero la necesidad de camuflaje es menor en el macho. Cuando la incubación la lleva a cabo uno solo de los dos cónyuges, el ave pasa del 60 al 80% del día en los huevos, pero en la corneja común (Corvus corone) este porcentaje llega al 95%.

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