Lucky Luke – volumen 29 – La Amnesia de los Dalton

Los Dalton cavan un túnel para escapar pero Averell les pone el plan patas arriba por lo que acaban en la celda de su vecino Burns. Allí escuchan la discusión entre el alcaide y el abogado de Burns. Este último le dice a Burns que debido a su amnesia, por la piedra que recibió en la cabeza, está liberado. Los Dalton vuelven entonces a su celda y Joe explica a sus hermanos que deben fingir que tienen amnesia. Luego vuelan la prisión con dinamita y las piedras que reciben en la cabeza sirven de pretexto para fingir que tienen amnesia y así son liberados bajo el buen cuidado de L.L. que se encarga de hacerles recuperar la memoria. Rantanplan también se ha vuelto amnésico y ahora cree que es un gato. L.L., con una orden del gobernador, lleva a los Dalton a un banco con la esperanza de que recuperen la memoria, pero no se mueven. Al día siguiente, L.L. le da su revólver descargado a Joe, pensando que al manejar este artefacto recordará su vida anterior. Sólo que Joe había escondido una bala en su ropa y dispara a L.L. Es en este momento cuando Rantanplan, que siempre se cree un gato, hace que Joe caiga y falle su objetivo. L.L. intenta entonces por todos los medios que le devuelvan la memoria. Para Joe pone su pistola delante, para Averell llena los armarios de comida, incluso ataca una diligencia con ellos, pero no pasa nada. Es Jack quien se quiebra primero porque roba la cubertería del restaurante. L.L. lo descubre y lo ata. L.L. hace entonces que pongan troncos de árboles en las vías para atacar al tren. Los hermanos Dalton tienen que robar a los pasajeros y luego devolver el botín. Cuando devolvieron los objetos, faltaba la cartera del gobernador, era William quien la había guardado. El segundo hermano es así desenmascarado y L.L. lo ata también. L.L. les sorprende entonces yendo a visitar a su madre, que se alegra de encontrar a su querido Averell. Los Dalton le explican el problema a su madre y ella le aconseja a L.L. que vaya a atacar el banco de Ciudad de los Recuerdos porque es allí donde su padre les había enseñado los rudimentos del oficio. L.L., como de costumbre, le entrega al banquero la carta del gobernador explicando por qué está haciendo esto, sólo que la señora Dalton ha sustituido la carta del gobernador por una que dice que es un bandido y que matará a los rehenes. El banquero llama entonces al sheriff que mete a L.L. en la cárcel y libera a los Dalton. Los Dalton, invitados a la recepción del alcalde, le obligan a dimitir por complicidad con el bandido L.L. y el alcalde es encarcelado con L.L. El sheriff avisa a Washington de la detención de L.L. Los Dalton organizan entonces el juicio de L.L. y le condenan a muerte. Es Averell quien será el abogado de L.L. y el jurado está compuesto por personas poco recomendables. Joe, presidente del tribunal, condena a L.L. a muerte pero es Averell a quien L.L. tuvo tiempo de explicar su alegato, y quien, todo orgulloso de su papel, mete la pata declarando que son los hermanos Dalton los responsables de esta maquinación. Joe corre el riesgo de tener una crisis y se lanza sobre Averell. L.L. aprovecha para desarmar a los hermanos Dalton y disipar las dudas. Los Dalton se encuentran en la cárcel rompiendo piedras y en su enfado Joe deja caer una piedra en la cabeza de Rantanplan que recupera la memoria.
Los Dalton cavan un túnel para escapar pero Averell pone el plan patas arriba de manera que se encuentran en la celda de su vecino Burns. Allí escuchan la discusión entre el guardia y el abogado de Burns. Este último le dice a Burns que debido a su amnesia, por la piedra que recibió en la cabeza, está liberado. Los Dalton vuelven entonces a su celda y Joe explica a sus hermanos que deben fingir que tienen amnesia. Luego vuelan la prisión con dinamita y las piedras que reciben en la cabeza sirven de pretexto para fingir que tienen amnesia y así son liberados bajo el buen cuidado de L.L. que se encarga de hacerles recuperar la memoria. Rantanplan también se ha vuelto amnésico y ahora cree que es un gato. L.L., con una orden del gobernador, lleva a los Dalton a un banco con la esperanza de que recuperen la memoria, pero no se mueven. Al día siguiente, L.L. le da su revólver descargado a Joe, pensando que al manejar este artefacto recordará su vida anterior. Sólo que Joe había escondido una bala en su ropa y dispara a L.L. Es en este momento cuando Rantanplan, que siempre se cree un gato, hace que Joe caiga y falle su objetivo. L.L. intenta entonces por todos los medios que le devuelvan la memoria. Para Joe pone su pistola delante, para Averell llena los armarios de comida, incluso ataca una diligencia con ellos, pero no pasa nada. Es Jack quien se quiebra primero porque roba la cubertería del restaurante. L.L. lo descubre y lo ata. L.L. hace entonces que pongan troncos de árboles en las vías para atacar al tren. Los hermanos Dalton tienen que robar a los pasajeros y luego devolver el botín. Cuando devolvieron los objetos, faltaba la cartera del gobernador, era William quien la había guardado. El segundo hermano es así desenmascarado y L.L. lo ata también. L.L. les sorprende entonces yendo a visitar a su madre, que se alegra de encontrar a su querido Averell. Los Dalton le explican el problema a su madre y ella le aconseja a L.L. que vaya a atacar el banco de Ciudad de los Recuerdos porque es allí donde su padre les había enseñado los rudimentos del oficio. L.L., como de costumbre, le entrega al banquero la carta del gobernador explicando por qué está haciendo esto, sólo que la señora Dalton ha sustituido la carta del gobernador por una que dice que es un bandido y que matará a los rehenes. El banquero llama entonces al sheriff que mete a L.L. en la cárcel y libera a los Dalton. Los Dalton, invitados a la recepción del alcalde, le obligan a dimitir por complicidad con el bandido L.L. y el alcalde es encarcelado con L.L. El sheriff avisa a Washington de la detención de L.L. Los Dalton organizan entonces el juicio de L.L. y le condenan a muerte. Es Averell quien será el abogado de L.L. y el jurado está compuesto por personas poco recomendables. Joe, presidente del tribunal, condena a L.L. a muerte pero es Averell a quien L.L. tuvo tiempo de explicar su alegato, y quien, todo orgulloso de su papel, mete la pata declarando que son los hermanos Dalton los responsables de esta maquinación. Joe corre el riesgo de tener una crisis y se lanza sobre Averell. L.L. aprovecha para desarmar a los hermanos Dalton y disipar las dudas. Los Dalton se encuentran en la cárcel rompiendo piedras y en su enfado Joe deja caer una piedra sobre la cabeza de Rantanplan que recupera la memoria.

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