L'exploración de Marte y la Luna

La vieja Europa se lanza al gran vacío: se lanza a la exploración del espacio profundo. La Agencia Espacial Europea (ESA) anunció el miércoles una serie de importantes contratos para la industria europea, con lo que se abre una nueva página en la exploración espacial. «Una vez que la humanidad ha demostrado su valía cerca de casa con la Estación Espacial Internacional, ha llegado el momento de explorar más allá, hacia la Luna y Marte», resumió David Parker, director de exploración humana y robótica de la ESA,

junto a la Nasa, que se apresura a ir a Marte y a reanudar los vuelos tripulados a la Luna en 2024, Tal y como prometió el presidente Donald Trump, Europa está dando un paso al frente como socio principal con compromisos de 2.600 millones de euros para participar en nuevos e importantes proyectos de conquista espacial: desde la construcción de una estación espacial en órbita alrededor de la Luna hasta la campaña internacional para obtener muestras del suelo marciano.

Llegar mil veces más lejos que la estación espacial internacional

Esta ambición viene posibilitada por el compromiso adquirido por los estados miembros de la ESA, en la conferencia ministerial celebrada en noviembre de 2019 en Sevilla, de aumentar su inversión anual en exploración en un 30% para el periodo 2020-2022.

«Se trata de un cambio de paradigma completo respecto al pasado», insiste Didier Schmitt, responsable de la estrategia de este programa en la ESA. Durante más de diez años, la mayor parte de nuestros recursos se han dedicado a la Estación Espacial Internacional (ISS), mientras que ahora sólo representa el 10% de nuestra financiación para la exploración en los próximos tres años, en comparación con el 60% de nuestro presupuesto para la Luna y el 30% para Marte. El salto entre los estudios y la realización se está convirtiendo en una realidad, sabiendo que la Luna está 1.000 veces más lejos que la ISS y Marte todavía mil veces más lejos que la Luna, a 400 millones de kilómetros de la Tierra».

Tres nuevos astronautas europeos

La ESA sigue gastando 300 millones en la ISS para mantener operativo el módulo europeo Columbus, al que el astronauta francés Thomas Pesquet debe regresar el próximo año a bordo de la nueva cápsula de SpaceX, pero pronto podrá elegir a tres astronautas europeos para ir a la Luna. Porque al proporcionar una parte importante del equipo para la nueva conquista lunar, Europa se asegura que los astronautas de la ESA se suban a los futuros lanzadores estadounidenses, incluido el gigantesco cohete SLS de Boeing para vuelos espaciales tripulados y su cápsula Orion, cuyo módulo de servicio está siendo construido por Airbus. Washington habla de un primer vuelo tripulado en 2024, por lo que los astronautas europeos podrían a su vez subir a la Luna a partir de 2025 o 2026.

Airbus, Thales Alenia Space, Leonardo y cientos de pymes europeas participarán así a través de contratos de la ESA en el programa Artemis de la NASA, cuyo objetivo es establecer una presencia humana permanente en la Luna. En particular, para convertirla en la base intermedia necesaria para futuras misiones al planeta Marte.

Un asiento de copiloto

Y a diferencia de la participación europea en el proyecto de la Estación Espacial Internacional, que es en conjunto minoritaria (8% de la financiación) -la estación es esencialmente el resultado de una colaboración entre Rusia y Estados Unidos tras la Guerra Fría-, Europa asume esta vez si no el liderazgo, al menos un asiento de copiloto detrás del capitán de la Nasa.

Los contratos adjudicados representan, de hecho, alrededor del 40% del proyecto inicial del «Lunar Gateway», una miniestación espacial que evolucionará en órbita alrededor de la Luna para servir de refugio a los astronautas que irán a «trabajar» a la Luna en el marco del programa Artemis. «La ESA estaba casada con el programa lunar de la Nasa al financiar la construcción de los módulos de servicio de la nave Orión, pero con nuestros nuevos contratos, compartimos directamente el piso», resume Didier Schmitt.

Una ambición compartida

En cuanto a la exploración marciana, si el roverance de la Nasa partió el pasado verano en busca de rastros de vida en Marte, la ESA se encarga del rover que irá a recoger las muestras marcianas almacenadas en la superficie del planeta y de la sonda que tendrá la pesada tarea de recogerlas en la órbita marciana y traerlas a la Tierra.

Sin el esfuerzo financiero realizado en Sevilla, Europa nunca hubiera podido tener tantas ambiciones, insiste la agencia, que señala que 20 países de sus 22 miembros, incluidos los «pequeños» como Bulgaria o Estonia, han puesto dinero para participar en esta conquista del espacio profundo, siendo su idea, por supuesto, recibir réditos económicos y tecnológicos. En el lote de contratos adjudicados hoy, Alemania, Francia e Italia son los principales gestores de proyectos.

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