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El simposio científico anual organizado por el Grupo Pasteur Mutualité se celebró el 9 de noviembre en la Maison de la Chimie de París sobre el tema del envejecimiento. Informe sobre esta novena edición, presidida por el profesor Jean-Pierre Michel.

Véronique Hunsinger

Mantener la calidad de vida

  • Prolongación de la vida: Un fenómeno global pero desigual
  • Factores genéticos, ambientales y de comportamiento
  • Envejecer con buena salud, no «libre de enfermedades»
  • La importancia de la prevención

    • Enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer…
    • Mantenerse robusto
    • Ajustar los tratamientos farmacológicos
      • Cuidar los sentidos y el bienestar

        • Desnutrición: El enemigo furtivo
        • Mantener la mente y el placer
        • «¿Podemos envejecer sin hacernos viejos? » se preguntaba el humorista Pierre Dac, de quien el profesor Bernard Devulder, coordinador científico de los simposios del Grupo Pasteur Mutualité (GPM), tomó prestado el título de la edición de 2017. Tras la revolución digital, los accidentes cerebrovasculares o la actividad física, el GPM dedicó el 9 de noviembre una jornada de conferencias al complejo y rico tema del envejecimiento.

          Mantener la calidad de vida

          El envejecimiento es un tema en torno al cual el Grupo Pasteur Mutualité hace propuestas a sus miembros porque «la autonomía es la esencia de una sociedad democrática en la medida en que permite al individuo mantener su capacidad de querer» recordó el doctor Michel Cazaugade, su presidente, en su introducción a la conferencia. En 70 años, la esperanza de vida ha aumentado seis horas al día. Uno de cada dos bebés que nacen hoy en día podría llegar a ser centenario, dijo el profesor Devulder. Esto no había ocurrido nunca antes en la historia de la humanidad», dijo el profesor Olivier Guérin, Presidente de la Sociedad Francesa de Geriatría. Claude Lévy-Strauss había dicho que este aumento de la esperanza de vida de la especie humana es el acontecimiento más importante desde la sedentarización. Es una oportunidad para disfrutar de nuestros mayores de esta manera, pero también plantea grandes interrogantes. En el reciente periodo que ha visto el colapso de la mortalidad infantil, los años ganados a la muerte son ahora años ganados al final de la vida. Sin embargo, la biología del envejecimiento sólo se ha identificado recientemente como un campo interdisciplinar. Sin embargo, es una cuestión prioritaria si queremos actuar en la prevención», advirtió el profesor Guérin. Los años de vida ganados deben poder vivirse con autonomía»

          Si bien el envejecimiento tiene múltiples factores genéticos, la expresión de éstos es en gran medida modificable por nuestro comportamiento, nuestra dieta y nuestra actividad física, insistieron los distintos especialistas en órganos que acudieron a hablar sobre la cuestión de «de qué depende envejecer bien». El concepto de «envejecimiento exitoso» apareció en los años ochenta, sobre todo en la Organización Mundial de la Salud (OMS), recordó el profesor Jean-Pierre Michel, que presidió la jornada. La antigua directora de la OMS, la Dra. Margaret Chan, insistió en la importancia de un «envejecimiento saludable» y no simplemente «libre de enfermedades». «El alcohol, el tabaco y el estilo de vida sedentario son las tres causas comunes de las principales enfermedades», dijo el profesor Gérard Dubois, introduciendo la importancia de la prevención, en particular de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los cánceres. Por lo que respecta a la diabetes, el profesor Claude Jaffiol mostró en su presentación la paradoja que se produce entre la investigación industrial activa en materia de terapéutica, fuente de numerosas innovaciones, y el fracaso total en la prevención de esta enfermedad. La diabetes es actualmente la mayor epidemia del mundo y una patología que pone en gran peligro las posibilidades de envejecer con buena salud. Sin embargo, «hay varios estudios que confirman que es posible reducir la diabetes modificando el estilo de vida de los sujetos prediabéticos», dijo el profesor Jaffiol. La estrategia adecuada es dirigirse a los sujetos de riesgo identificándolos, por ejemplo, los niños nacidos de madres obesas, diabéticos o afectados por la diabetes gestacional.

          La importancia de la prevención

          En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, que se han convertido en la primera causa de muerte en los mayores de 65 años, «no siempre se previenen, pero no atacan al azar», remachó el profesor André Vacheron. Se han identificado sus factores de riesgo y algunos de ellos pueden corregirse en gran medida, empezando por supuesto por el tabaquismo. Mientras que la prevalencia de la hipertensión (HTA) es del 10% en la población general, se eleva al 70% después de los 80 años. «El objetivo es reducirla por debajo de 140/90, empezando por las medidas higiénicas y dietéticas», dijo el profesor Vacheron. Del mismo modo, los cánceres cuya edad media de aparición es ahora de 67 años, requieren políticas activas de prevención.

          El profesor Fabrice Denis presentó una herramienta de cribado poco conocida procedente de la investigación en el campo de la salud digital. En concreto, se trata de una aplicación destinada a pacientes que han sido tratados con éxito de cáncer de pulmón con quimioterapias. Prescrita por el médico, esta aplicación incluye doce preguntas destinadas a poner de manifiesto los síntomas de recaída. El año pasado se publicó un estudio aleatorio que demuestra que la supervivencia aumenta en un 26% en un año para los pacientes que utilizaron la aplicación», dijo el profesor Denis. Funciona porque las recidivas pueden detectarse mucho antes entre las revisiones programadas con el médico. En consecuencia, el tratamiento de la recaída, que es más intensivo porque los pacientes están en mejor estado para soportarlo, es mucho más eficaz.»

          Fuera de estas grandes patologías, el envejecimiento fisiológico es naturalmente ineludible. Por todo ello, también es posible prevenir para mantener la «robustez» del sujeto mayor. Hoy en día, ya no consideramos la noción de edad como tal, sino que diferenciamos a los ancianos según sean robustos, frágiles o dependientes», explicó el profesor Olivier Hanon. Este enfoque es una verdadera revolución en geriatría. La fragilidad de una persona se mide según cinco criterios: pérdida de peso, fatiga, falta de actividad física, velocidad de la marcha y debilidad muscular. Las prescripciones de medicamentos también deben reevaluarse con la edad. Incluso después de los 80 años, la mortalidad se reduce con el tratamiento de la hipertensión, pero hay que tener cuidado de no tratarla en exceso», dijo el profesor Hanon. Por otro lado, sabemos que el efecto de las estatinas es menor a partir de los 75 años que en personas más jóvenes. Pero a partir de los 80 años, no hay ningún estudio más».»

          Tener en cuenta esta fragilidad para prevenir la pérdida de autonomía implica prestar especial atención a la dieta, la prevención de caídas y el mantenimiento de la calidad ósea. En efecto, entre los medios para prevenir las enfermedades óseas y articulares, no hay que olvidar «la alimentación con un aporte máximo de calcio a través de las aguas minerales y los productos lácteos, así como la actividad física», repitió el profesor Richard Trèves, quien también advirtió sobre el peso demasiado bajo de las mujeres después de la menopausia.

          Preocupación por los sentidos y el bienestar

          En términos más generales, el tema de la desnutrición en las personas mayores está empezando a ser mejor abordado, ya que una cuarta parte de las personas mayores de 70 años que viven solas lo sufren. «La desnutrición es la segunda causa de hospitalización, junto con los accidentes relacionados con los medicamentos en los ancianos», advirtió la profesora Sylvie Legrain. Para reducir la desnutrición, hay que ser realmente conscientes y acompañar a los ancianos lo más cerca posible, porque la desnutrición es una enfermedad insidiosa. Este geriatra también nos invita a flexibilizar las dietas estrictas para los más mayores y a implantar una dieta «del placer». Por último, la prevención de las caídas sigue siendo un tema muy importante, sobre todo porque «el 90% de las fracturas de las personas mayores se deben a caídas accidentales desde la altura», dijo el profesor Jean Dubousset.

          Además de estos grandes temas, la salud mental y sensorial de las personas mayores también está empezando a ser mejor estudiada y observada, subrayó el profesor Jean-Louis Duffier. «Hay dos enfermedades potencialmente cegadoras: el glaucoma y la diabetes», recordó el profesor Claude Giudicelli, que también advirtió de los temidos efectos a largo plazo de los diodos luminosos que emiten en la zona azul y corren el riesgo de dañar la retina. El profesor Jean-Pierre Olié evocó, por su parte, el «ánimo errante» de las personas mayores recordando que de las 10.000 muertes por suicidio que se producen cada año, una quinta parte corresponde a personas mayores de 75 años. También recordó que un primer episodio depresivo suele ser uno de los primeros indicadores de una enfermedad neurodegenerativa que se declarará clínicamente varias décadas después. «Cuanto más largo es el episodio depresivo, más nocivas son sus consecuencias a largo plazo», afirma el profesor Olié. Del mismo modo, las causas de los trastornos cognitivos pueden comenzar veinte años después de los primeros síntomas visibles «porque el cerebro compensa», recuerda el profesor Jacques Hugon. Estamos empezando a tener los medios para predecir el deterioro cognitivo patológico a partir del deterioro normal», añadió. El objetivo de los ensayos terapéuticos actuales es prevenir la aparición de trastornos mediante tratamientos adecuados, incluso en pacientes que aún no se quejan de problemas de memoria. También sabemos hoy que el declive cognitivo puede ralentizarse con un alto nivel de educación, una rica vida social e incluso la actividad física. En todos los casos, parece aceptarse ahora que es aconsejable «buscar la mejor calidad de vida posible para la persona mayor seleccionando los fármacos adecuados», resumió el profesor Jean-Paul Tillement. La frecuencia de los efectos adversos de los medicamentos aumenta considerablemente a partir de los 75 años.

          Por último, una visión verdaderamente global de la persona mayor consiste en no olvidar su sexualidad. «El tema ha estado oculto durante años y probablemente por razones equivocadas», recordó el profesor Morgan Roupret. El descubrimiento de una disfunción eréctil es también una buena oportunidad para llevar a cabo una evaluación de salud más completa. En los hombres jóvenes, los factores psicógenos son predominantes», dijo. Pero cuanto más envejecemos, más factores orgánicos intervienen. Sin embargo, la sexualidad suele mantenerse incluso después de los 80 años. Es un cuidado que debe ser completo y previsto en la pareja». Así, el último tabú relativo al cuidado de los ancianos sigue siendo quizás la muerte. La negación de la muerte hace estragos», insiste la psicóloga Marie de Hennezel. Cada vez que ocultamos la muerte, generamos ansiedad. Es importante saber que entre las personas mayores, la cuestión de la muerte está muy presente. Es natural y este pensamiento puede coexistir con el deseo de vivir. La gente se pregunta sobre todo cómo se producirá su muerte y si se respetarán sus deseos. Para hacer más suave el final de la vida, es absolutamente necesario respetar las directrices de los pacientes, lanzó esta psicóloga especializada en el final de la vida en la dirección de los cuidadores.

          Para saber: El próximo simposio de la mutualidad Groupe Pasteur tendrá lugar el jueves 15 de noviembre de 2018 y estará dedicado a la contaminación y las patologías medioambientales.

          Los fundamentos

          – Uno de cada dos bebés que nacen hoy en día podría convertirse en centenario.
          – La biología del envejecimiento ha sido identificada recientemente como un campo transversal.
          – Hoy en día la geriatría se centra en asegurar que los años de vida ganados se vivan con la mayor independencia posible.
          – Aunque el envejecimiento tiene múltiples factores genéticos, la expresión de éstos es en gran medida modificable por nuestro comportamiento, dieta y actividad física.
          – La noción de edad ya no es una referencia: diferenciamos a los ancianos según sean robustos, frágiles o dependientes.
          – El tema de la desnutrición en las personas mayores empieza a ser más tenido en cuenta, mientras que una cuarta parte de las personas mayores de 70 años que viven solas la padecen.
          – La medicación recetada también debe reevaluarse con la edad.
          – De las 10.000 muertes por suicidio que se producen cada año, una quinta parte corresponde a personas mayores de 75 años.
          – La sexualidad suele mantenerse incluso más allá de los 80 años. Es un cuidado que debe ser integral y considerado en la pareja.

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