Mercado: el nuevo negocio… de la muerte

Con más de 540.000 muertes al año en Francia, la muerte es un tema que nos preocupa a todos. Un tema doloroso… pero también un mercado real. Más allá del tratamiento deontológico, de las cuestiones de los sentimientos, del dolor, etc., la muerte también puede verse como un sector económico en sí mismo.
Con una media de 3.900 euros por funeral, el «mercado» de la muerte no es nada despreciable… e incluso va en aumento. Su valor es de casi 5.000 millones de euros. Ahora incluso se le dedica una feria ( www.salondelamort.com).
Al igual que el sector de las bodas, la muerte es por tanto un mercado en rápido desarrollo que alberga oportunidades para los creadores de empresas. Haz zoom en estas últimas tendencias.

Servicios

La tendencia es, efectivamente, la aparición de nuevos servicios personalizados e innovadores. Así, En Sa Mémoire propone mantener y florecer las tumbas. Embaumement Occitan-Formation Passage introduce al gran público en esta práctica poco conocida.

El medio ambiente

El sector está cada vez más abierto a las nuevas preocupaciones medioambientales. Por ello, AB Cremation ha creado ataúdes de cartón, más económicos y, sobre todo, respetuosos con el medio ambiente. La empresa Arbres de Mémoire ofrece un parque de recogida para quienes han elegido la cremación, proporcionando un nuevo destino ecológico y perenne para las cenizas. Archimat, uno de los líderes del mercado de la construcción funeraria, está desarrollando un proyecto de construcción funeraria que cumple con los requisitos de Alta Calidad Ambiental. Por su parte, la joven empresa Extra-Celeste presenta urnas biodegradables de hilo de algodón, que se pueden enterrar, y otras, más perennes, de piel de zapa o talladas en bloques de sal, que se venden entre 700 y 3.900 euros cada una.

Internet

Por supuesto, el mercado también se está abriendo a las nuevas tecnologías, y en particular a Internet. Hoy en día están apareciendo nuevas páginas web dedicadas a la transmisión del patrimonio digital o de cualquier otro documento que se quiera transmitir a los seres queridos. Por ejemplo, La Vie d’Après.com es un sitio web que permite a las personas enviar mensajes (con fotos, vídeos, sonidos y copias de documentos) a sus seres queridos después de su muerte. E-mylife, lanzada por una joven que quería aportar un pequeño toque humano a los familiares de los fallecidos, permite, por 22 euros al año, almacenar datos (fotos, vídeos, documentos en todos los formatos) en un espacio virtual, datos que serán enviados antes o después del fallecimiento a los familiares por correo electrónico, por correo postal o entregados en mano. Más clásico, ahora encontramos un sitio de funeraria que sólo existe en Internet (Funéraire direct) o un comparador de precios (obsèques-infos).

Creatividad

Durante mucho tiempo se dejó de lado las tendencias, el sector de la muerte experimenta ahora una mayor demanda de propuestas atípicas y más creativas. Las cremaciones, preferidas a los funerales en un tercio de los casos, no dejan de aumentar. De ahí la aparición de un mercado de urnas funerarias, con cada vez más diseñadores de urnas creativas que alteran los códigos. Del mismo modo, en el Salón de la Muerte se podía descubrir, por ejemplo, un stand que ofrecía hacer una película sobre la propia vida, otro para hacer reproducir el propio cráneo en resina… Más allá de cuestiones de «buen gusto» o no, lo cierto es que estas ofertas muestran hasta qué punto evolucionan los códigos en este ámbito.

Valérie Talmon

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