«Nos années folles» de Téchiné y el homenaje de las más grandes actrices francesas

La escena era rara, excepcional, sin duda: sentadas una al lado de la otra (o no muy lejos), en la gran sala Debussy del Palais des festivals el 22 de mayo, las más deslumbrantes actrices francesas: Catherine Deneuve, Sandrine Kiberlain, Juliette Binoche, Emmanuelle Béart, Isabelle Huppert, Céline Sallette, Elodie Bouchez? Todas ellas han sido, al menos una vez, musa y actriz de André Téchiné. Esto demuestra la importancia del cine del hombre que fue actor, guionista y director durante cincuenta años. «Téchiné es el que unió las provincias y París, Jean Renoir y Robert Bresson», dice Thierry Frémeaux, delegado general del Festival, en una de esas fórmulas para las que tiene un secreto.

«La luz viene de las actrices, no de las proezas de los operadores»

Con su voz ronca, Téchiné agradeció a todas esas actrices que «iluminaron» sus películas. Porque la luz, dijo, «viene de las actrices más que de la destreza de los operadores». Una de ellas ocupa un lugar especial, pues le ha acompañado en siete películas: Catherine Deneuve. «Siete películas es mucho, dirán ustedes. Pero gracias a ella, todo ha sido tan ligero. Cuando Thierry Frémaux recuerda las principales etapas de la carrera de Téchiné, sopla un viento de juventud, como cuando una clase de antiguos alumnos recuerda sus días de escuela: «La película Rendez-vous, fue en…», dice: «¡En el 85!», responde Juliette Binoche, muy entusiasmada, y a la que Téchiné dice: «en Cannes, viviste el fenómeno Ha nacido una estrella»…

La velada de homenaje a Téchiné. (Lorenzo Ciavarini Azzi / Culturebox)'hommage à Téchiné. (Lorenzo Ciavarini Azzi / Culturebox)
La velada de homenaje a Téchiné. (Lorenzo Ciavarini Azzi / Culturebox)

El ambiente es cada vez más relajado. Junto a Juliette Binoche, Lambert Wilson, también uno de los actores de Téchiné, y todos los demás: Bérénice Béjo, Michel Hazanavicius, Nicole Garcia, Claude Lelouch…. Una película de homenaje recuerda, en imágenes, las miradas que ya no están -Dewaere, Noiret, Brialy-, los besos memorables, los abrazos, las lágrimas, mientras las bandas sonoras dan vida al ambiente. «No me gusta mirar atrás. Prefiero pensar en este homenaje como una señal de ánimo para un cineasta que todavía tiene algunas películas por delante», dice Téchiné entre aplausos inmediatos. En Cannes, donde está presente desde 1969, Téchiné ha experimentado todas las sorpresas que puede deparar el festival: el enamoramiento, la hostilidad, la revelación, la división… «Pero todas estas experiencias», añade, «no me han enseñado absolutamente nada. Cada noche de presentación, vive esta «misma situación de expectación»…

«Nos années folles», una verdadera reflexión sobre la transformación

Este 22 de mayo, Techiné tenía ganas de presentar fuera de concurso, su última película, «Nos années folles», con Pierre Deladonchamps, Céline Sallette, Michel Fau y Grégoire Leprince-Ringuet. Una película que es a la vez la historia de una búsqueda de identidad, una maravillosa historia de amor y una aguda mirada a los cambios sociales de las décadas de 1910 y 1920. «Nos années folles» es la adaptación del libro «La Garçonne et l’assassin. Histoire de Louise et de Paul, déserteur travesti, dans le Paris des années folles», de Fabrice Virgili y Danièle Voldman: la increíble historia de un soldado que se convierte en travesti en el Bois de Boulogne, que ya ha dado lugar a un potente cómic de Chloé Cruchaudet, «Mauvais genre».

Céline Sallette y Pierre Deladonchamps en Nos années folles (ARP Sélection )'André Téchiné (ARP Sélection )
Céline Sallette y Pierre Deladonchamps en «Nos années folles» de André Téchiné (ARP Sélection )

La historia es real: Para no volver al frente, Paul primero se mutila y luego, al no ser suficiente, decide desertar. Y para ocultarlo en París mientras es buscado y condenado a muerte, su esposa Louise lo disfraza de mujer. Es entonces cuando se produce una verdadera transformación y es ella quien está en el centro de la mirada de André Téchiné. Pierre Deladonchamps cambia literalmente de aspecto en su transformación de Paul a Suzanne. El trabajo notable que hace no es el del transformista, que pasa de hombre a mujer (o travesti), va mucho más allá, porque la transformación no es sólo estética, es social y generacional. Paul es un hombre de principios del siglo XX, pero obedece las reglas sociales del siglo pasado. Sus valores, su comportamiento, incluso su violencia, son de otra época. Suzanne, la «mujer» en la que se convierte, se casa con el nuevo siglo y, en particular, con estos «locos años veinte», laboratorio inédito (y por otra parte muy limitado al periodo de entreguerras) de una nueva cultura (piénsese en particular en el jazz, omnipresente en la película) y, sobre todo, de una nueva moral en particular en lo que se refiere a la sexualidad.
En 1925, mientras que la amnistía permite a Paul resurgir, éste no lo conseguirá. Su elección es entonces limitada: o hace de su historia un argumento de espectáculo, que exhibe en los cabarets (las escenas de la película del enfrentamiento de Paul con el público son de gran violencia), o busca volver a ser mujer. Pero, también aquí, el tiempo ha pasado, los locos años veinte están ya muy lejos.

Ficha de datos

Género: Drama
Director: André Téchiné
País: Francia
Actores: Céline Sallette, Pierre Deladonchamps, Grégoire Leprince-Ringuet, Michel Fau.
Duración: 1h43

Sinopsis: La historia real de Paul que, tras dos años en el frente, se mutila y deserta. Para ocultarlo, su esposa Louise lo disfraza de mujer. En el París de los locos años veinte, se convierte en Suzanne. En 1925, finalmente amnistiada, Suzanne intentará volver a ser Paul…

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