Opinión | Impuesto de sucesiones: Italia atrae a los jubilados ricos

El impuesto de sucesiones no es una de las primeras cuestiones de la armonización fiscal. Dentro de la Unión Europea, cada país tiene una gran autonomía y aplica diferentes tipos, de manera que encontramos países en los que las herencias no tributan, otros lo hacen a un nivel bajo y, finalmente, algunos lo hacen a un nivel muy alto.

En Francia, los impuestos sobre las herencias son altos, el tramo marginal del impuesto es del 45% (aplicable a partir de una base imponible recibida por el heredero de 1.805.677 euros). En línea directa, sólo una exención de 100.000 euros beneficia a cada hijo (en caso de donación, esta exención sólo puede aplicarse cada 15 años). Nótese, sin embargo, que el cónyuge o pareja superviviente vinculado por un Pacs se beneficia de una exención total del impuesto de sucesiones sobre los bienes procedentes del cónyuge o pareja fallecido.

Así, a modo de comparación, un patrimonio neto imponible de un millón de euros transmitido a un hijo dará lugar al pago del impuesto de sucesiones en Francia por un importe de 252.678 euros, mientras que en Italia estará libre de impuestos (tributando a un tipo marginal de sólo el 4% a partir de un millón de euros).

Herencias internacionales

El tema de las herencias es importante porque cada año se abren 4,5 millones de herencias en Europa y el 9% tiene un perfil internacional. En este caso, el domicilio fiscal del fallecido y/o de los herederos o la ubicación geográfica de los bienes transmitidos determinarán las normas de tributación.

La legislación francesa reconoce el derecho de Francia a gravar las herencias en muchos casos aunque el fallecido no esté domiciliado allí. Así pues, si el heredero permanece en Francia, el hecho de que el difunto no sea residente en Francia no tendrá ninguna consecuencia; sus bienes seguirán tributando en Francia en concepto de impuesto sobre el patrimonio. No obstante, este heredero podrá compensar el impuesto pagado en el extranjero con los derechos adeudados en Francia respecto a los bienes situados fuera de Francia.

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De igual forma, la ubicación física de los bienes transmitidos también afecta a la obligación de pagar el impuesto de sucesiones en Francia, ya que todos los bienes que se encuentran en Francia tributan en el país, y esto es así aunque tanto el fallecido como los herederos estén domiciliados fuera de Francia.

Las normas de cada país sólo son aplicables cuando no tienen un tratado fiscal sobre herencias y/o donaciones. Si existe un tratado fiscal, se aplican las normas establecidas en el mismo. Por tanto, pueden establecer una excepción a las normas del Estado en cuestión y permitirle retirar el derecho a tributar. Sin embargo, no hay muchos tratados fiscales en materia de sucesión y/o donación. Además, estos tratados sólo son aplicables si se cumplen ciertas condiciones.

El sistema fiscal italiano

En cuanto a la fiscalidad de las herencias, Italia ofrece importantes ventajas dada, por un lado, la existencia de un tratado sobre el impuesto de sucesiones (y donaciones) y, por otro, los incentivos fiscales en caso de traslado de domicilio a Italia, especialmente para las grandes fortunas que pueden beneficiarse del «flat tax» al 100.000 euros (o de los otros regímenes: jubilados o impatriados).

Más concretamente, en lo que se refiere al impuesto de sucesiones, el impuesto se devenga en Italia sobre la base de los bienes heredados, netos de pasivos, con la aplicación de tipos modestos:

– 4%, a favor del cónyuge o de los parientes en línea recta
– 6%, hermanos, hermanas y otros parientes
– 8%, a favor de los parientes más allá del cuarto grado o de los no parientes.

Además, la mayoría de las herencias están exentas de impuestos en Italia teniendo en cuenta las franquicias previstas, es decir, un millón de euros por cada heredero si es el cónyuge o los hijos o nietos, así como 100.000 euros para los hermanos beneficiarios.

Además, se prevén numerosas exenciones: determinados bienes no entran en la masa imponible del heredero a efectos fiscales, como los títulos de deuda emitidos por los Estados de la Unión Europea, las pólizas de seguro de vida, las acciones de empresas cuando los herederos aseguran la continuidad de la explotación.Cuidado, sin embargo, con que este atractivo régimen puede resultar poco interesante en determinadas situaciones, sobre todo cuando el patrimonio está constituido por bienes inmuebles situados en Francia, ya que éstos seguirán tributando en Francia.

En cualquier caso, hay que preparar la expatriación. No debe justificarse por consideraciones fiscales, ya que hay que vivir realmente en el país de acogida. Si bien la fiscalidad favorable puede ser un elemento positivo en la elección de la expatriación, no debe ser, sin embargo, la única o principal razón.

Stefano Vignoli es experto en fiscalidad internacional y censor jurado de cuentas.

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