¡Orgánicos antes que iPhones! La llamada de dos agricultores

En Europa 1, Thibault Dupont, hortelano ecológico, e Isabelle de Radiguès, ganadera, nos recuerdan que muchos franceses, a pesar de su declarada voluntad, no consumen ecológico o en circuito corto, prefiriendo muchas veces los precios más bajos que ofrecen las enseñas de la gran distribución.

El periodo de doble crisis económica y sanitaria no hace el negocio de lo ecológico y local. Si cada vez más franceses dicen querer consumir productos ecológicos y hacer sus compras en circuito corto, de hecho, muchos renuncian porque no están dispuestos a pagar más, lamentan dos productores, invitados el lunes en Europe 1 .

«La clave también viene de los consumidores»

Thibault Dupont, hortelano ecológico, le vende sus productos directamente en su finca, pero también a los supermercados ecológicos, y así tomó la decisión de no pasar por la gran distribución. «Tenemos un modelo en el que tenemos una producción mucho menor que podemos vender directamente», explicó a Europe 1, citando dos razones principales. El primero es financiero, mientras que el segundo es poder «conocer a las personas que vienen a comprar los productos». «Crea un vínculo realmente grande. Conocemos a la gente que se come todas nuestras verduras», continúa.

El hecho es que si existe una demanda real de este tipo de distribución, muchos franceses siguen acudiendo a las grandes superficies, sobre todo por los precios más atractivos. Thibault Dupont ve en ello una paradoja. «Si miramos las estadísticas, la gente quiere productos ecológicos y está en un 90% en contra de los pesticidas, pero no todos compran productos sin pesticidas. Así que después, la gente que quiere salir de los pesticidas se ve obligada a producir con ellos para elaborar productos de bajo precio para los supermercados», lamenta. Y concluye: «La clave también viene de los consumidores»

«Cuando ves las colas para comprar un nuevo iPhone…»

Isabelle de Radiguès, ganadera, también insiste en la responsabilidad del consumidor. «Es muy exigente, pero quizá no esté dispuesto a poner el precio», señala. «A menudo oigo a la gente decir que ‘no podemos permitírnoslo’. Hicimos un gran negocio cuando el trigo subió unos centavos'». Y para señalar otros productos para los que los franceses estarían menos frenados por los precios. «Cuando ves las colas para un nuevo iPhone. Ya está. Ahí tenemos todos los medios», se molesta.

«La comida, es lo primero y a veces son unos céntimos más», concluye este ganadero, recordando también el importante ahorro que puede suponer tener cuidado de no desperdiciar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *