Pesca con cianuro

La pesca con cianuro se practica principalmente en las regiones pesqueras de agua salada del sudeste asiático. Dado que la práctica nunca ha sido ampliamente difundida ni aprobada oficialmente, sus orígenes son inciertos, pero puede haber surgido en la década de 1950 en Filipinas. La práctica fue adoptada posteriormente por algunos establecimientos pesqueros de otros lugares, como Indonesia, Tailandia, las Maldivas y Taiwán. La pesca con cianuro se desarrolló originalmente para aturdir y capturar peces para acuarios y coleccionistas, pero pronto se utilizó para capturar peces para la alimentación. Es ilegal en muchos de los países en los que se utiliza, ya que las leyes que la regulan suelen aplicarse mal. El mero, el pez napoleón y el salmón leopardo son algunas de las especies de peces que se capturan con más frecuencia mediante la pesca con cianuro.

El Instituto de Recursos Mundiales determinó que alrededor del 20% del pescado vivo comercializado en el mercado filipino en 1996 se capturó con cianuro. Suponiendo que esto refleje la práctica en todo el sudeste asiático, el ingeniero medioambiental David Dzombak calcula que cada año se capturan entre 12.000 y 14.000 toneladas de peces vivos con este método.

Los peces coloridos de los arrecifes de coral, que son especialmente estéticos y raros, se embalan en bolsas de plástico; hasta dos tercios de estos peces mueren durante el transporte. Se calcula que entre el 70 y el 90% de los peces de acuario exportados desde Filipinas se capturan con cianuro. El estrés de la manipulación y los efectos del cianuro reducen la vida de los peces en los acuarios. Esto hace que algunos propietarios de acuarios experimentados acepten pagar más por los peces capturados con red que tienen una mayor tasa de supervivencia. Estos mismos propietarios dicen que no confiarían en un sistema de etiquetado ecológico, que podría ser engañoso.

Una de las razones de este método de pesca ilegal es la creciente demanda de pescado vivo por parte de los restaurantes de alta gama de las grandes ciudades, especialmente de los países ricos y vecinos, que pagan precios cada vez más altos. Los bajísimos sueldos de los pescadores en zonas remotas y subdesarrolladas, donde no hay otras fuentes de ingresos, les animan a arriesgar su salud y las posibles acciones legales.

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