Pishtaco


Miedo a los conquistadores y a los misioneros

Los indios tenían miedo de los conquistadores, que a veces trataban sus heridas con grasa extraída de los cadáveres de sus enemigos, y de los misioneros, que pulían las campanas de sus iglesias con aceite. Eran blancos y usaban la grasa, por lo que los nativos americanos pensaban que eran pishtacos.

Relación con el mundo modernoEditar

La creencia de los pishtacos hizo que algunos temieran la maquinaria moderna que necesitaba grasa para funcionar. Algunos pueblos rechazaron la ayuda alimentaria estadounidense de Alimentos para la Paz, creyendo que los miembros del proyecto sólo quieren engordar a sus hijos para poder cosechar su grasa más tarde.

Escándalo de tráfico de grasa falsa en Perú en 2009

En septiembre de 2009, la policía peruana presentó a la prensa los resultados de una investigación secreta de 5 meses. Descubrieron botellas de grasa humana líquida procedentes de lo que creen que fue un tráfico organizado. Se acusa a un grupo criminal de haber matado a decenas de campesinos cerca de la localidad de Tingo María, situada en una región controlada por Sendero Luminoso, para robarles la grasa y luego venderla a fábricas de cosméticos. La noticia fue recogida por todos los medios de comunicación del país, incluidas las televisiones, que interrumpieron sus programas para realizar ediciones especiales. El caso fue recogido por los medios internacionales.

Este grupo de delincuentes fue apodado «pishtacos» por la prensa, que consideró que la realidad se había unido a la leyenda. Finalmente fue la periodista Rosa María Palacio quien reveló la verdad del caso en su programa Pensa Libre de América TV. Para ella, la grasa humana no tiene ningún valor (las autoridades dicen que un litro de grasa humana se vende por 15.000 dólares) y el asesinato es un proceso mucho más complejo que la liposucción para extraerla, así que no tiene lógica. El caso no es más que una puesta en escena de la policía peruana para ocultar su mala actuación y hacer olvidar los escándalos en los que está envuelta. Jugaron con el miedo de los pishtacos para dar más peso a su supuesto descubrimiento. El escándalo es nacional y los jefes de la policía a nivel nacional, así como los oficiales a cargo del caso, son removidos de sus cargos.

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