¿Por qué sigue habiendo enfermedades?

Siempre ha habido enfermedades, y esto es normal. En 60 años, entre 1940 y 2004, ¡han aparecido en el planeta más de 300 nuevas enfermedades transmitidas por microbios! También ocurre que otros que habían desaparecido reaparecen. Por ejemplo, en los últimos años, ha habido epidemias de tuberculosis o cólera en lugares donde estas enfermedades ya no existían.

No es necesariamente grave contagiarse de enfermedades, porque obliga al cuerpo humano a defenderse, fabricando anticuerpos, y eso lo hace más fuerte. Por eso los científicos no intentan hacer desaparecer todos los virus. También hay enfermedades que los investigadores querrían hacer desaparecer, porque son realmente peligrosas, pero no pueden. Hay varias razones para ello.

Nos movemos

Antes, la gente se movía menos y no tan lejos como ahora. Pero con los medios de transporte modernos, como los coches y los aviones, viajan más. Así, pueden contraer enfermedades que existen en otro país y no en el suyo. Y como no siempre saben que están enfermos, porque pueden no sentirse durante días, pueden contagiar a otras personas.

No sólo viajan los humanos: también las mercancías, es decir, los objetos. Por ejemplo, algunos países compran neumáticos en el extranjero. A los mosquitos les gusta vivir en los neumáticos, porque es un buen hogar para ellos. Así que pueden transmitir enfermedades de un país a otro.

No encontramos la solución

En el caso del sida, por ejemplo, los científicos llevan más de 30 años buscando una vacuna, pero siguen sin encontrarla. El virus evoluciona todo el tiempo y cada vez es más capaz de resistir a los productos utilizados para las vacunas, por lo que aunque los científicos avancen, el virus siempre va un paso por delante.

Es caro

A menudo es más difícil luchar contra las enfermedades en los países pobres que en los ricos. Porque cuando no se tiene mucho dinero, a veces es complicado tener acceso a agua limpia y libre de gérmenes. Y en los países en los que hay guerra, los gobiernos no piensan necesariamente en ocuparse de la salud. El otro problema es que para crear una vacuna hay que pagar a los investigadores y comprarles equipos, y eso cuesta mucho dinero. Así que, por supuesto, es más fácil para los países ricos.

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