Preparación para la terapia de pareja

Cuando formábamos una pareja en el pasado, era para fundar una familia, perpetuar un nombre, transmitir una herencia, raramente como hoy, formar una pareja para tejer un vínculo amoroso entre dos seres.

Pero, como todo deseo es frágil, la relación amorosa evoluciona a través de los ciclos de la vida de la pareja (encuentro, convivencia, nacimiento de los hijos, crisis de la adolescencia de los hijos, partida de los hijos, muerte de la generación anterior, jubilación de los miembros de la pareja, nacimiento de los nietos y cada ciclo abordado engendra un debilitamiento de la relación y puede conducir a una crisis, capaz de poner en cuestión este vínculo amoroso establecido como contrato matrimonial.

Frente a las dificultades (disputas, comunicación difícil, compromisos, la voluntad de la necesidad de controlarlo todo, malentendidos mutuos, expectativas imposibles, suposiciones y no dichos), cuando el sufrimiento que se siente tiene que ver con la relación de pareja, cada vez más parejas buscan ayuda de especialistas.

Hay dos posibilidades para buscar ayuda

1. Sólo uno de los miembros de la pareja busca ayuda, ya sea porque el otro no quiere oír hablar de terapia de pareja, o porque esa persona tiene ganas de emprender un enfoque independiente. Esta configuración de la ayuda es muy posible porque habrá comprensión del conflicto. Sin embargo, existe el riesgo de reforzar la fragilidad de la relación amorosa si la otra persona no evoluciona al mismo tiempo. Para minimizar este riesgo, podemos considerar entonces que cada uno consulta individualmente a un especialista diferente.

2. La petición proviene de ambos miembros de la pareja. Este es el mejor caso para ayudar a recuperar el diálogo, hacer aflorar las expectativas inconscientes, transformar los reproches en exigencias y permitir una evolución conjunta.

Pero hay tres puntos esenciales que hay que recordar antes de consultar:

1. El compromiso de intentarlo: Aunque es natural desconfiar, dudar de la eficacia del proceso, ambos miembros de la pareja deben querer al menos intentar la terapia, es decir, ambas partes deben aportar el compromiso de intentarlo.

2. Desarrollo personal: ambos miembros de la pareja deben estar abiertos al cambio, a desarrollarse, porque al ayudar a los miembros de la pareja a cambiar, puede ocurrir que la terapia sea una verdadera experiencia de desarrollo profundo para uno o ambos miembros de la pareja. Las expectativas no deben establecerse de antemano, debe haber una conciencia real de que sin las conversaciones la pareja seguiría sufriendo, estando en un estado de incomprensión sobre la relación.

3. Dificultades individuales: el sufrimiento de la pareja es siempre mayor que la suma de los problemas individuales. Sin embargo, puede haber momentos en los que la pareja consulta cuando hay algunos problemas realmente difíciles que están afectando gravemente a su relación. Esto puede ser: la pérdida de un trabajo, la enfermedad de la pareja, la muerte de un hijo… El trabajo en el asesoramiento no va a ser arreglar el problema, sino aprender a manejar la situación como pareja.

Terapia de pareja

El tipo de ayuda en la terapia de pareja depende de la formación y el enfoque teórico del especialista.

Mi formación es académica. Soy licenciado en psicología social y cognitiva, lo que me permite acceder al título de psicólogo. Para mi desarrollo personal, también me he sometido al psicoanálisis y apoyo constantemente mis conocimientos en la formación continua.

Mi enfoque teórico es cognitivo-conductual. Este enfoque toma las ideas y técnicas del enfoque conductual y las combina con las teorías cognitivas.

El enfoque conductual

El enfoque conductual se deriva de las teorías del aprendizaje social y del intercambio social que enfatizan la influencia del entorno y la interacción de ese entorno sobre las emociones y los comportamientos. La terapia marital se basa entonces en la idea de que la satisfacción marital está determinada en gran parte por las interacciones positivas y negativas de la pareja.

El trabajo en las entrevistas tendrá dos enfoques

1. Aumentar los comportamientos positivos, interviniendo sobre un área de preocupación. Por ejemplo, si la pareja tiene un conflicto parental, puedo preguntar a cada uno qué puede hacer en este ámbito para asumir su papel y su lugar en correspondencia con sus capacidades, sus valores y las expectativas del otro.

2. Mejorar las habilidades de comunicación. A muchas parejas les cuesta comunicarse y, al no poder decir lo que sienten, tienen dificultades para resolver sus problemas. Esto hace que la pareja se sienta infeliz y frustrada. La terapia enseñará a la pareja comportamientos de comunicación eficaces para que pueda aprender a gestionar las dificultades que surjan. Por ejemplo, puedo trabajar en el uso de estados del ego que expresen sentimientos sin culpar a la pareja, en el uso de señales verbales y no verbales en la escucha, en la moderación de las declaraciones negativas. Puedo ayudar a la pareja a definir claramente el problema, generar soluciones directas y alternativas y evaluar la eficacia.

El enfoque cognitivo

El trabajo se dirige a varios tipos de cogniciones, incluyendo las suposiciones sobre la pareja, la comunicación tácita, las normas de la relación, las atribuciones conductuales, las expectativas, la atención selectiva. Este trabajo permite la reestructuración cognitiva con un proceso de evaluación sistemática de las cogniciones, determinando su exactitud mediante la modificación de las cogniciones irreales e inexactas. Esto hace que la pareja sea más precisa y conduzca más fácilmente los sentimientos positivos.

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