Primer día en la guardería: guía de supervivencia

Aprehensión, ansiedad o culpabilidad, el primer día del bebé en la guardería no suele ser fácil para los padres. Consejos y sugerencias para que la primera gran separación vaya sobre ruedas.

Renaud tenía nueve meses cuando Josée-Anne le confió por primera vez a la educadora de la guardería. «Me hubiera gustado esperar un mes más», dijo la madre, unos días después del gran día. Pero para mantener una preciada plaza subvencionada en un entorno familiar, los padres acordaron integrar a su bebé gradualmente antes de que Josée-Anne volviera a trabajar.

«El primer día, fui con él durante una hora. Fue como una visita», dice. El segundo día fue más difícil, especialmente para la madre. «Le di un beso de despedida y salí rápidamente. Tenía lágrimas en los ojos. No porque estuviera preocupado, al contrario, confiaba mucho en el educador. Pero ese es otro paso…»

La estrategia de pequeños pasos empleada por Josée-Anne suele ser recomendada por los proveedores de servicios de guardería, dice Nathalie Gagnon, asesora pedagógica del CPE La Grimace de Quebec. Aunque cada niño es único y reacciona de forma diferente al cambio, la integración gradual en el nuevo entorno puede ayudar a suavizar el choque inicial, dice. «Es una buena manera de que el niño se acostumbre, pero también de que se sienta seguro.»

¡Un método que también reconfortará a los padres! Porque en apenas unas horas con la educadora, tienen la oportunidad de informarle de los hábitos del bebé y de verle evolucionar en su nueva guardería.

La salida de los padres

Pero entonces llega el momento más temido: la salida. «Es importante que el padre se sienta lo suficientemente seguro como para no alargar la salida», dice. El niño siente nuestras emociones. Sabe que si llora, obtendrá una respuesta». Así que ir constantemente de un lado a otro no lo hace más fácil.

La consejera, que ha sido testigo de muchas escenas de salida, también asegura que el llanto no suele durar. «Los padres también pueden pedir al educador que les llame unos minutos después de salir para avisarles de que todo ha vuelto a la normalidad», sugiere. En general, añade, la primera semana es la más difícil. Después, las salidas deberían ser menos desgarradoras a medida que se desarrolla el vínculo de apego entre el pequeño y su educador.

Los padres no deben dudar en hacer preguntas o expresar sus preocupaciones, dice. Del mismo modo, el educador también se beneficiará de la información proporcionada por los padres. ¿Tuvo tu bebé una mala noche? ¿Le están saliendo los dientes? Saber esto la ayudará en su tarea. «Una buena comunicación entre los padres y el educador contribuye al desarrollo del niño», dice la asesora educativa.

Para una transición exitosa

Algunos pequeños gestos pueden aportar gran comodidad durante los primeros días en la guardería.

Provea un periodo de entrenamiento para el nuevo horario de la guardería (comidas, siestas) para que el niño se familiarice con este ritmo.

Si la guardería no te lo ha sugerido ya, resume en una hoja los gustos y hábitos del niño (alimentación, rutina, sueño, etc.), así como tus trucos para consolarle o dormirle para facilitar la transición.

Piensa en llevar un objeto significativo como un peluche o una manta, que el niño pequeño conservará con él. La ropa de cama de casa también le tranquilizará con su olor familiar.

Establezca un ritual al llegar a la guardería con el niño. Tómate el tiempo para quitarle la ropa de abrigo y despedirte con un beso y un abrazo. Esto ayuda a crear una sensación de seguridad.

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