¿Qué es un «bono verde»?

Un bono «verde» («green bond» en inglés) es un bono, es decir, un título de deuda, emitido en el mercado por una entidad pública o una empresa con el fin de financiar proyectos específicamente relacionados con el medio ambiente y que suelen formar parte de una transición energética: desarrollo de energías renovables, mejora de la eficiencia energética, desarrollo de infraestructuras de transporte con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, etc.

Un bono verde se diferencia de un bono tradicional en que su emisor se compromete a presentar informes detallados sobre las inversiones realizadas para dar fe de su asignación a proyectos relacionados con el medio ambiente. Las entidades públicas y las empresas pueden así, con estos préstamos, comunicar sobre su estrategia medioambiental y atraer a los gestores de fondos «ISR» (Inversión Socialmente Responsable) y a nuevos inversores que deseen contribuir a la transición energética.

Nótese, sin embargo, que ningún criterio preciso permite hasta la fecha caracterizar de forma estandarizada la dimensión medioambiental de los proyectos financiados. Esta falta de definición de los proyectos «verdes» y los diferentes modelos de información entre los emisores de bonos verdes mantienen una cierta vaguedad en torno a dichos bonos.

Los bonos verdes fueron desarrollados originalmente por grandes instituciones como el Banco Mundial, que emitió su primer bono verde ya en 2008 y desde entonces ha movilizado miles de millones de dólares en proyectos de desarrollo de energías renovables. En enero de 2017, Francia emitió su primer bono verde por un importe total de 7.000 millones de euros a 22 años(2). Las empresas también están cada vez más presentes en el mercado de bonos verdes(3)(4).

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