Reedición de Mein Kampf: ¿desactivar una bomba o difundir el horror?

Desde el 1 de enero de 2015, los derechos de Mein Kampf han pasado a ser de dominio público, setenta años después de la muerte de su autor, Hitler. Desde 1945 estaban en manos del Land (la región estatal) de Baviera. Una nueva edición crítica, acompañada de un copioso aparato de notas, fruto de siete años de trabajo, fue publicada por el Instituto de Historia Contemporánea el 8 de enero.

Util, incluso indispensable según los historiadores, esta reedición provoca también la protesta de algunos académicos, representantes de asociaciones judías y personalidades políticas. Estos señalan la inutilidad científica de tal publicación en la medida en que el libro ya es fácilmente accesible en Internet y temen, sobre todo, que la publicación dé a conocer las tesis contenidas en el libro, incitando al odio racial.

También en Francia la polémica ha ido en aumento desde que Fayard anunció que preparaba una edición en una nueva traducción de Olivier Mannoni, prevista para 2017. Jean-Luc Mélenchon ha escrito una carta pública al editor en la que atestigua su «horror» y su «total oposición» a esta edición, por considerar que «publicar es difundir» y que, por tanto, favorecerá la difusión de las tesis recopiladas por Hitler durante su reclusión en la cárcel, entre 1924 y 1925. Según él, «Mein Kampf es el acto de condenar a muerte a 6 millones de personas en los campos nazis y a 50 millones de muertos en total en la Segunda Guerra Mundial. Es la negación misma de la idea de humanidad universal. «Para el presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías, Roger Cukierman, la reedición de Mein Kampf es una «catástrofe»

Por el contrario, Olivier Mannoni aclara en una entrevista al Journal du dimanche: se trata más bien de restablecer las incoherencias del texto para «desmontar las mentiras del autor» y romper la mistificación que rodea a esta obra «mal empaquetada». Y añadió: «No se trata de soltar una chamusquina, sino de desactivar una bomba que sigue activa. Es moderadamente activa en Francia, pero muy fuerte en otros países del mundo. La gente tiene tanto miedo de las mentiras que contiene que se niega a hablar de ellas. «En definitiva, la nueva edición vale sobre todo como obra de deconstrucción.

Para los historiadores, esta edición crítica de Mein Kampf debe llevarnos a «dejar de rechazar a Hitler y a Mein Kampf en lo patológico y demonológico» y «a pensar en términos históricos y políticos simplemente». Hay que dejar de creer que Mein Kampf nazifica a quienes se tropiezan con él por accidente», como explica Christian Ingrao, historiador especializado en el nazismo e investigador del CNRS. En una carta pública dirigida a Jean-Luc Mélenchon, éste muestra que hay dos interpretaciones de este libro una lectura intencionalista, según la cual Mein Kampf presentaría un valor programático, anunciando el horror perpetrado por el régimen nazi, a la que se opone una escuela funcionalista, favorecida por los historiadores, que demuestra «que el Tercer Reich no fue la realización de un programa escrito en el aburrido libro del futuro dictador, sino que el genocidio constituyó el resultado de políticas incoherentes y obsesivas, llevadas a la incandescencia homicida por una mezcla de consideraciones ideológicas, logísticas, económicas y bélicas. «

A este esfuerzo por volver a contextualizar Mein Kampf en el marco más general de la historia alemana y el nacimiento de la ideología nacionalsocialista, nos esforzamos en el libro dedicado a «Los filósofos frente al nazismo». En este libro, el historiador Georges Bensoussan muestra cómo el pensamiento nacionalsocialista se estaba gestando mucho antes de que Mein Kampf se convirtiera en un éxito en Alemania (hasta 1935 se vendieron 1,5 millones de ejemplares del libro, antes de que se ofreciera como regalo de bodas a todas las parejas alemanas: en total se imprimieron casi 10 millones de ejemplares). Todo apuntaba ya a un choque entre la cultura alemana de la sangre y el suelo y la civilización de lo universal. Para la filósofa Édith Fuchs, autora de Entre chiens et loups, dérives politiques de la pensée allemande du XXe siècle (Le Félin, 2011), que descifra ciertos pasajes de Mein Kampf, «el texto de Hitler actúa como caja de resonancia de la miríada de corrientes derechistas, racistas, pangermanistas y eugenistas que circulan desde principios del siglo XIX, y que han sido particularmente virulentas desde la Gran Guerra. «¿Será hoy de nuevo la caja de resonancia de estas corrientes de derecha que siguen floreciendo? Apostamos a que esta nueva edición crítica actuará más bien como una vacuna.

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