¿Se ven manchas oscuras en el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad del ojo; concretamente, el nervio óptico se degenera. Esto conduce a una pérdida de visión progresiva e irreversible, que se caracteriza por la aparición de zonas en las que ya no se puede ver. Pero antes de llegar a ese punto, es posible tratar la enfermedad.

En el mundo, más de 66 millones de personas son tratadas por glaucoma y más de 6 millones de las cegueras se deben a esta enfermedad. En Francia, 800.000 personas tienen glaucoma tratado, pero se calcula que hay otros tantos enfermos de glaucoma que no se conocen.

Las células receptoras de luz -o fotorreceptores- de la retina están conectadas al cerebro por fibras. Estos, al salir de la retina, se unen en un gran «cable», el nervio óptico. El ojo es una cáscara blanda inflada con líquido. Cuando la presión en el globo ocular es demasiado alta (lo que se denomina hipertensión ocular, que no está relacionada con la hipertensión arterial), las fibras del nervio óptico se degeneran gradualmente y los fotorreceptores a los que están conectadas dejan de transmitir información al cerebro. Aparecen problemas de visión.

Un glaucoma comienza con las llamadas áreas ciegas en el campo de visión: son regiones de la retina que ya no transmiten información al cerebro, porque las fibras del nervio óptico correspondientes han muerto. Pero estas zonas no se «reconocen» como ciegas: el paciente no se da cuenta de que ya no puede ver en ciertas partes del campo visual. De hecho, el cerebro es capaz de reconstruir una imagen incluso donde el ojo ya no percibe nada.

A medida que la enfermedad avanza, las zonas ciegas se multiplican. Sólo pueden detectarse si se buscan de forma sistemática, con exámenes oftalmológicos complejos, porque, al principio, estas zonas sólo son menos sensibles que la retina normal.

El glaucoma es una patología insidiosa: el paciente sólo se da cuenta de ella en una fase avanzada de la enfermedad, cuando las zonas ciegas son tan extensas que la percepción se vuelve deficiente. E incluso en esta fase, el paciente puede tener una agudeza visual de diez décimas, mientras que ya no puede conducir porque ya no ve a los lados: ¡los peatones o los vehículos parecen aparecer de la nada!

Sin embargo, el glaucoma se puede tratar bien cuando se detecta a tiempo; el tratamiento consiste en disminuir la presión en el globo ocular, y a menudo, una gota en los ojos cada noche es suficiente. Por ello, el oftalmólogo busca sistemáticamente el glaucoma y, en caso de duda, prescribe pruebas adicionales. El glaucoma es, por tanto, una enfermedad que hay que tomar en serio, ya que sin un tratamiento adecuado, evoluciona y puede llevar a la ceguera.

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