Sentido en el trabajo o sentido prohibido

Para construir el sentido, cada uno de nosotros debe ser capaz de desplegar su pensamiento. Y no sólo de modo lógico, sino también sensible, vinculando deseos, representaciones, afectos, recuerdos… Así, el sentido en el trabajo se origina realmente en la experiencia de un individuo o de un colectivo: es imposible prescribirlo imponiéndolo desde fuera.

Por supuesto, parte del proceso de construcción del sentido en el trabajo radica en las condiciones y la organización del trabajo. Pero si las organizaciones quieren asumir esta cuestión, y sobre todo porque esperan aumentar el compromiso de los individuos, deberán sobre todo permanecer vigilantes para permitir a cada persona la libertad y los espacios que le permitan construir y determinar el sentido que da a su trabajo.

Hay que reconocer que estos espacios existen muy poco.

Así, más que buscar determinar el sentido en el trabajo de manera general, trabajemos para crear estos espacios y con ellos las condiciones que permitan a cada persona encontrar el sentido del trabajo que realiza.

Una nueva dimensión del liderazgo para un desempeño más equilibrado y sostenible.

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