Sobre el cuestionable uso de los datos en los negocios

«Como el chamán que achaca las predicciones erróneas a las malas vibraciones o a la ira del dios Badaboum-Badabing, los analistas seguirán culpando a una desviación estocástica para excusar los errores de sus algoritmos, y el mundo seguirá girando como hasta ahora», nos dice Simon Lord. (Foto: 123RF)

Email del lector. La toma de decisiones empresariales es un asunto serio. Toda decisión debe basarse en hechos sólidos y objetivos. Por eso la mayoría de los jefes y empresas dan tanta importancia a los datos, y exigen que todas las decisiones estén respaldadas por estadísticas y previsiones de mercado.

O mejor dicho, eso es lo que tú crees.

En realidad, las estadísticas son para las organizaciones modernas lo que las colas de los monos son para las sociedades tribales. En estas sociedades, la adivinación desempeña un papel importante, al igual que los brujos y chamanes que son sus guardianes. La explicación es bastante sencilla. Cuando los habitantes del pueblo de al lado te roban regularmente parte de tu cosecha de batatas, el momento es serio. Tienes que decidir qué camino tomar para resolver el problema: ir a la guerra, trasladar la tribu, etc. Pero, ¿cómo decidir qué vía es la mejor?

Algunos miembros de la tribu preferirán resolver el asunto atacando la aldea enemiga, masacrando a sus habitantes y saqueando las casas. Otros preferirán el enfoque suave del diálogo. Otros dirán que prefieren no hacer nada. En resumen, cada uno tendrá su propia idea de la mejor forma de actuar, pero no habrá forma de convencer al resto de los habitantes de la absoluta superioridad de su idea. Y ahí es donde entran los coletazos.

En una situación de incertidumbre, es difícil y a veces imposible determinar la mejor decisión a tomar. Salvo que, sin una decisión clara, el debate probablemente dividirá al grupo y se prolongará hasta la segunda venida de Cristo. Consultando a un oráculo, que examinará los citados huesos de mono, las hojas de té o cualquier otro objeto natural con supuestas propiedades predictivas, la tribu puede encontrar respuestas claras a sus preguntas.

Aunque sigue habiendo riesgos e incertidumbres relacionadas con la situación, las predicciones del oráculo permiten al menos que el grupo proceda de forma unificada, con todos seguros de que la tribu ha tomado la mejor decisión. En la mayoría de las organizaciones y empresas actuales, las estadísticas y otras herramientas de análisis cuantitativo suelen desempeñar el mismo papel. Ayudan a crear la ilusión de que una vía es realmente mejor que otra, aunque no lo sea, con el fin de aglutinar al equipo en torno a esa decisión para asegurarse de que todos empujan en la misma dirección.

Es por ello que tantas empresas siguen alimentándose de las previsiones económicas y políticas a pesar de que las investigaciones han demostrado que a menudo no son mejores que una tirada de dados. Y las cosas seguirán siendo así mientras nadie encuentre una forma mejor de unir a las tropas en torno a una u otra decisión, y mientras el coste de la incertidumbre sea mayor que el de los chamanes y los estadísticos.

Como el chamán que achaca las predicciones erróneas a las malas vibraciones o a la ira del dios Badaboum-Badabing, los analistas seguirán culpando a una «desviación estocástica» para excusar los errores de sus algoritmos, y el mundo seguirá girando como hasta ahora.

Si quieres seguir adelante con una determinada decisión, entonces harías bien en encontrar o fabricar números que apoyen el plan que sugieres.

Una buena táctica en esta época en la que se valoran tanto los datos es poner las decisiones en manos de la inteligencia artificial y lavar las propias por completo. Así que si puedes, compra aplicaciones, software o algoritmos que te digan cuál es el mejor curso de acción, eximiéndote así de cualquier responsabilidad.

A quién le importa si todo es una caja negra que resulta ser absolutamente incomprensible y que en realidad asigna una puntuación aleatoria a todas las opciones posibles. Al menos estarás a salvo.

La intuición profesional te expone al peligro; los procedimientos te protegen.

Desgraciadamente, incluso con el mejor software del mundo, a veces tendrás que tomar decisiones por tu cuenta. Luego le toca racionalizar sus decisiones a posteriori para quedar bien. Dado que el mundo está inundado de datos hoy en día, esto significa que tendrás más oportunidades que nunca para hacerlo de forma convincente.

Pues no hay nada más persuasivo que utilizar los números para apoyar tus decisiones. Y si eres inteligente, siempre encontrarás la manera de utilizar los datos para apoyar tu punto de vista de una manera medianamente creíble. Tome primero sus decisiones, eligiendo la opción que más le beneficie, y luego que los datos le digan que su elección es la mejor.

Los datos han llegado, ¡viva los datos!

En este extracto abreviado de su nuevo libro Succeeding in Your Career Without Straining Yourself – A Practical, Machiavellian Guide to Success at Work, el autor y periodista de negocios Simon Lord te invita a reírte de las formas en que usamos -¡y abusamos! – de datos a la hora de tomar decisiones empresariales.

En este extracto abreviado de su nuevo libro Achieving Career Success Without Straining Yourself – A Practical, Machiavellian Guide to Success at Work, el autor y periodista de negocios Simon Lord te invita a reírte de las formas en que usamos -¡y abusamos! – de datos a la hora de tomar decisiones empresariales.

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