Tratamiento y prevención

La otitis media se trata con antibióticos. Para disminuir el riesgo de recurrencia, es muy importante tomar fielmente toda la cantidad de antibióticos prescritos, incluso si los síntomas mejoran rápidamente. Muchas infecciones son en realidad causadas por virus, y en algunos casos es mejor utilizar un breve período de espera supervisado en lugar de antibióticos, cuando se trata de niños que no tienen infecciones recurrentes o diferencias estructurales en los oídos.

Para los adultos y los niños mayores de 6 años, los medicamentos para el resfriado (como los descongestionantes) pueden ser útiles para prevenir la obstrucción de la trompa de Eustaquio. Los antihistamínicos pueden ayudar con las alergias, pero ninguno de estos medicamentos curará una infección de oído. Los analgésicos pueden aliviar el dolor causado por la infección y bajar la fiebre del niño. La aplicación de compresas calientes en el oído doloroso puede ayudar a aliviar parte del dolor.

El oído medio, donde se acumula el líquido, puede secarse. Se trata de un procedimiento denominado paracentesis en el que se introduce un pequeño tubo en el orificio de la membrana timpánica para drenar el líquido y permitir la entrada de aire en el oído medio, regulando así la presión y permitiendo a menudo el drenaje hacia la trompa de Eustaquio. La causa de esta acumulación de líquido debe ser tratada. Por ejemplo, si las reacciones alérgicas están causando la obstrucción de la trompa de Eustaquio, entonces se pueden administrar antihistamínicos para aliviar las alergias.

Cuando la membrana del tímpano de un niño tiene una perforación permanente que conduce a la otitis media crónica, la membrana puede ser reparada por un procedimiento llamado timpanoplastia.

Prevenir las infecciones del oído es difícil ya que muchos niños, especialmente los que están en la guardería, son propensos a los resfriados. Si se enseña a los niños a lavarse bien las manos, se puede eliminar la posibilidad de contraer un resfriado; por lo tanto, es muy importante recordar a los niños que se laven las manos con la mayor frecuencia posible.

La lactancia materna parece disminuir el riesgo de infecciones de oído en bebés y niños pequeños porque tiene un efecto estimulante sobre el sistema inmunitario. Otra medida preventiva es dejar de fumar, ya que el humo de segunda mano aumenta el riesgo de infecciones del oído medio. La vacuna antineumocócica proporciona una inmunización que puede reducir la posibilidad de contraer infecciones de oído causadas por ciertos tipos de bacterias.

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